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sábado, 10 de octubre de 2009

Dudas sobre la jornada escolar continua

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Buenos días,

Soy padre de dos niños de primaria y este año el colegio ha propuesto implantar el horario continuo. Estoy recabando información sobre la jornada escolar, pero el cambio de horario me plantea muchas dudas:

1. Según los docentes, por la tarde los niños rinden muy poco y el rendimiento aumentaría con la jornada continua.

  • ¿Cuándo se planifican los horarios, no se podrían poner por la tarde las clases que requieren menos concentración y dejar, por ejemplo, las matemáticas por la mañana?
  • ¿Es posible que por la mañana, durante la última hora y después de haber tenido cuatro horas de clase, los niños también rindan poco?
  • Al concentrar las clases, los niños necesitarán más descansos para poder mantener la atención, ¿cómo se organizan estos descansos?
  • Si hay más descansos, también habrá menos tiempo de clase y los profesores tendrán menos tiempo para explicar las materias: ¿cómo se evitará que los alumnos tengan retraso sobre el programa?
  • Y si los alumnos tienen retraso, ¿tendrán más deberes en casa para recuperarlo?
  • En este caso, ¿qué medidas se tomarán para ayudar a los niños que ya tienen alguna dificultad?
  • ¿No es excesivo para unos menores tener cinco horas seguidas de clase?

2. Conciliar la vida familiar y laboral:

  • ¿Cómo pretende este horario permitir la conciliación de la vida familiar y laboral, si los padres trabajan por las tardes?

3. Actividades extraescolares:

  • Si los niños no tienen clases por la tarde, ¿volverán al colegio para hacer actividades extraescolares?
  • Y si una mayoría no vuelve, ¿acabarán desapareciendo las actividades extraescolares, perjudicando a los niños que no tienen más remedio que quedarse?
  • ¿Podrán todas las familias asumir el coste que supone hacer actividades extraescolares todas las tardes?
  • ¿Qué medidas se tomarán para evitar que los niños que no pueden pagarlas sean discriminados?

4. Comedor escolar:

  • ¿No es excesivo que los niños, y sobre todo los más pequeños, coman después de las 14h?
  • Si pocos niños utilizan el comedor escolar, ¿podría ser que este servicio acabe desapareciendo, perjudicando a los alumnos que no tienen más remedio que quedarse?
  • Y en este caso, ¿qué medidas se tomarían para no dejar a lo niños sin comedor?
  • Si en Europa se come a las 12h y España está intentando adaptar sus horarios a los horarios europeos, ¿no es una contradicción empezar a comer tan tarde?

5. Formación del profesorado:

  • Si el horario continuo facilita la asistencia de los docentes a cursos de formación porque éstos se realizan en horarios que no son compatibles con el horario de los docentes, ¿no sería más lógico solicitar a la Administración que cambie los horarios de estos cursos en vez de obligar a los menores a concentrar sus clases por la mañana?

6. Jornada continua provisional:

  • ¿Quién determina si la jornada continua provisional ha sido un éxito o no?
  • ¿En qué datos se basará para decidir si la jornada continua se mantiene o si se debe volver a la jornada partida?
  • ¿Qué garantías tienen las familias de que se podrá volver a la jornada partida si consideran que la jornada continua no funciona?

De momento tengo muchas dudas y pocas respuestas. Antes de tomar una decisión, esta propuesta requiere una profunda reflexión.

Mail enviado por Jesús M.


Actualización 22/02/10:

Información relacionada:

jueves, 27 de agosto de 2009

La jornada escolar continua: un efectivo Caballo de Troya

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Buenos días,

Somos madres y padres de una escuela que implantó la jornada continua experimental. El proyecto que los docentes nos presentaron prometía mejoras pedagógicas, el aumento de las actividades extraescolares… Pero después del “año experimental”, estas promesas no se han cumplido y a pesar de ello, a pesar de que los alumnos tuvieron más deberes que antes (según las maestras era para evitar que los niños tuviesen retraso sobre el programa), a pesar de que muchas familias no pudieron pagar clases de repaso a sus hijos ni supieron explicarles lo que su maestra no pudo explicar en clase, que este año hubo pocas actividades extraescolares, que el centro estuvo cerrado varias tardes por semana, que muchos padres no pudieron hacer frente al coste que supone tener atendidos a sus hijos por la tarde mientras ellos trabajan … el equipo directivo ha considerado la experiencia muy positiva y no ha querido plantear la posibilidad de volver a la jornada partida.

Las mejoras que los maestros prometieron en su proyecto no se han producido y ahora que la jornada continua está implantada, lamentablemente, nadie se preocupa por conseguirlas.
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El proyecto y las mejoras para los alumnos han caído en el pozo del olvido, pero el profesorado está contento, porque ya no trabaja por la tarde.

Bajo el manto de lo que parecía una mejora para la educación de los niños, los maestros han conseguido mejorar su horario laboral: en definitiva, la jornada continua es un efectivo Caballo de Troya para los intereses del profesorado.
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Así que antes de aprobar la jornada continua, las familias deberían asegurarse que las mejoras que proponen los docentes realmente se realizarán. El proyecto debería precisar cómo el equipo directivo y el profesorado tienen previsto conseguir las mejoras y quién de ellos es el responsable de ello, y las familias, valorar si estas propuestas son realistas y viables, porque una vez implantado el horario continuo, aunque no mejore la educación de los alumnos, no será posible volver al horario partido.

Mail enviado por P.

martes, 5 de mayo de 2009

La fiabilidad de las encuestas sobre la satisfacción con la jornada continua

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A principios de curso, nuestro colegio implantó la jornada continua experimental. Para conocer la opinión y el nivel de satisfacción de las familias, recientemente el profesorado nos entregó una encuesta. Preferí no responder porque mi hijo tenía que devolver personalmente el cuestionario a su maestra y que por lo tanto la encuesta no era anónima. Además, personalmente la jornada continua no me parece una experiencia positiva. Hasta que un día, la maestra de mi hija me recordó que todavía no se lo había devuelto. Entonces decidí rellenar el cuestionario.

Respondí sinceramente a todas las preguntas y describí todos los inconvenientes que había constatado: más deberes por la tarde, actividades extraescolares prácticamente inexistentes, colegio cerrado muchas tardes, no se han cumplido la mayoría de los objetivos del proyecto, y sobre todo que la jornada partida me parecía más adecuada para el aprendizaje de los niños que concentrar las 5 horas de estudio por la mañana.
Al día siguiente, la maestra de mi hija me llamó por teléfono y de muy buenas maneras me pidió explicaciones sobre mis respuestas. Luego intentó justificar cada uno de los aspectos que a mí me parecían negativos.

Si la encuesta no es anónima, muchos padres no se atreven a decir realmente lo que piensan para evitar posibles enfrentamientos, es el mismo problema que las votaciones para implantar la jornada continua. Además, para que los datos de estas encuestas sean fiables, éstas deberían ser realizadas por un organismo externo e imparcial.

Si todas las encuestas sobre la jornada continua se realizan de la misma manera, no es de extrañar que algunas personas se atrevan a hablar del “alto grado de satisfacción de toda la comunidad educativa donde se haya implantado la jornada continua”.

Madre de una alumna de Primaria.
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lunes, 16 de febrero de 2009

Rendimiento y deberes

A
Me llama la atención el comentario de Iván el pasado 31 de enero:

... después de cuatro meses los alumnos tienen retraso sobre el programa y para recuperarlo los profesores han aumentado los deberes de los alumnos...

Si la mejora pedagógica de la jornada continua es el aumento del rendimiento, ¿por qué los niños tienen retraso sobre el programa y traen más deberes a casa?

Publicado por Sandra.
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sábado, 31 de enero de 2009

El horario escolar experimental: ¿una buena alternativa?

n...

Ayer, uno de los participantes en este blog abordó el tema del horario con carácter experimental, es decir, la implantación de un u otro horario por un periodo de prueba determinado, habitualmente un año, con la promesa de que se volverá al horario anterior si la experiencia no resulta satisfactoria. En este caso concreto, se hacia referencia a la jornada continua.

Esta alternativa tiene un problema: aunque los objetivos no se hayan alcanzado después de este primer año y que la experiencia no resulte satisfactoria, será prácticamente imposible volver a la jornada partida. La explicación es bastante lógica: el horario continuo permite al profesorado trabajar solamente por la mañana y es comprensible que se opondrá a cualquier propuesta que pueda obligarle a volver a trabajar por la tarde. Cualquier propuesta de modificación del horario escolar debe ser aprobada por el Consejo Escolar y es evidente que en este caso, el profesorado la rechazará.

El Profesor de Sociología de la Educación de la UCM, Rafael Feito, explica en su informe Tiempos escolares:

"... Los partidarios de la jornada continua presentan el dato de que no haya habido ningún centro que haya vuelto de esta jornada a la partida, como prueba irrefutable de satisfacción. Es un argumento más que discutible. El paso de la partida a la matinal cuenta con el beneplácito del profesorado. El posible paso inverso contaría con su oposición frontal..."

En el informe La hora de la escuela, Mariano Fernández Enguita, catedrático de Sociología en la Universidad de Salamanca, explica:

"... El problema es que ni la mejora ni siquiera el no empeoramiento de las actividades escolares están garantizados; los comedores, cuando menos, peligran, y las actividades extraescolares, como veremos, encuentran serias dificultades y suelen entrar en decadencia. Pero todo esto sólo se comprueba después, cuando ya no hay marcha atrás que valga..."

En lo que se refiere al horario experimental, Fernández Enguita añade:

"...Para empezar, cabe dudar si alguien se ha propuesto alguna vez evaluar verdaderamente la experiencia del cambio de jornada. El autor de estas líneas debe confesar que le ha costado mucho tiempo terminar de comprender qué quiere decir experimental en el mundo de la enseñanza primaria. En el ámbito científico se experimenta algo sólo con la extensión necesaria para obtener información suficiente, en condiciones de control lo más exhaustivo posible y procediendo a un análisis intensivo del proceso y de los resultados. Sin embargo, la nueva jornada se generaliza a regiones enteras, no se arbitra ningún control de las otras variables que puedan influir en los resultados que se consideran relevantes y no se somete a observación ni a análisis intensivo alguno. ¿Qué quieren decir, entonces, con el término experimental, cuando ningún centro, entre varios miles ya, ha llegado a la conclusión de que haya ido mal? O se ha descubierto la panacea universal o, en realidad, sólo quería decir esto: si no se derrumba el colegio, es que ha ido bien...". (p.105)

Las familias, por lo tanto, deben ser muy críticas a la hora de valorar el proyecto que se les propone. Si éste no ofrece las garantías suficientes para demostrar que se podrán cumplir los objetivos de mejora ni que este horario sea más adecuado para el aprendizaje de los niños, sería más conveniente rechazar la propuesta hasta que los autores hayan mejorado el proyecto. Siempre podrán volver a presentarlo.