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martes, 3 de noviembre de 2009

Hablar con claridad

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Hace dos años, la escuela de nuestros hijos propuso implantar la jornada matinal. La ausencia de debate y el hecho de que los padres tuvieron que escribir el nombre de sus hijos en la hoja con su voto, provocaron diversas discusiones entre familias y el profesorado. Algunos docentes perdieron las formas, lo que desconcertó a muchos padres y les hizo cuestionar la confianza que tenían depositada en ellos. En aquel entonces, tanto disgusto y enfado por el horario de los niños era incomprensible para mí.

Al año siguiente matriculamos a nuestros hijos en otro colegio público, mientras otros padres optaron por una escuela privada. Pero recientemente, el APA del nuevo centro nos informó que se iniciaba el proceso para modificar el horario escolar.

Con el tiempo, he llegado a la conclusión de que los enfrentamientos en torno a la jornada escolar se producen porque no se habla con claridad: la Administración delega en las familias la responsabilidad de decidir el horario escolar de los alumnos, sin precisar que su decisión afectará también al horario laboral del profesorado. Y mientras las familias creen estar hablando de un tema educativo, el profesorado está negociando su horario de trabajo, porque éste está condicionado al horario lectivo y la aprobación de la jornada continua implica una mejora de su jornada laboral. El disgusto de algunos docentes empieza cuando los padres cuestionan sus argumentos y no les convencen las supuestas ventajas de la jornada matinal. Porque cuando una madre o un padre vota en contra de este horario, está denegando la jornada laboral continua al maestro de su hijo.

Otro problema es que muchos docentes suelen negarlo o incluso ofenderse cuando un padre menciona que la aprobación de la jornada matinal afectaría o mejoraría su horario laboral. Y sin embargo, algunos docentes no están de acuerdo con que sean las familias quienes decidan su jornada de trabajo:

“… queremos lanzar una protesta para que llegue a los oídos de los que han hecho posible que esta situación escolar que estamos viviendo en nuestro colegio no favorezca el desarrollo de un buen ambiente educativo, como nos gusta a los maestr@s que nos dedicamos a esta labor con profesionalidad, ilusión e interés por las cosas bien hechas…”

“No entendemos porqué, sobre nuestra jornada laboral, deben tomar la decisión los padres. No conocemos ningún colectivo laboral cuya jornada de trabajo sea elegida por "los usuarios". Creemos que el organismo competente, debe unificar criterios y consensuar un modelo de jornada escolar para todos los centros de la región, sin discriminación de zonas o colegios, evitando así los agravios comparativos y el malestar entre los miembros de la Comunidad Educativa”.

La jornada escolar de los alumnos y la jornada laboral de los docentes son dos temas distintos, y es probable que los intereses de los unos no coincidan con los intereses de los otros. Estos temas son competencia de la Administración y creo que es un error delegar esta responsabilidad en las familias porque provoca el malestar en la Comunidad Educativa: la jornada escolar debería ser objeto de una regulación general y la jornada laboral de los docentes, negociada con sus sindicatos. De lo contrario, es inevitable que los enfrentamientos sigan produciéndose y nunca tendremos la garantía de que el horario elegido sea el más adecuado para las necesidades educativas de los alumnos.
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Y mientras las familias sean las responsables de tomar unas decisiones tan importantes, creo que tienen el derecho de saber que su decisión respecto al horario escolar de sus hijos afectará también al horario laboral del profesorado. Porque no hablar con claridad genera suspicacia, y desafortunadamente, daña las relaciones familia-escuela y la credibilidad de un colectivo muy importante para nuestra sociedad.

Mail enviado por S. N.

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sábado, 3 de octubre de 2009

Las escuelas no son guarderías

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A menudo, cuando un padre o una madre prefieren que sus hijos tengan clases por la tarde, ciertos docentes responden que “la escuela no es una guardería”; a veces también utilizan el término “aparcaniños”.

Por una parte, tienen razón: un centro educativo es un lugar donde los alumnos van para aprender y para formarse, no es una guardería.

Pero creo que estos docentes malinterpretan a los padres que prefieren la jornada partida: no quieren que el trabajo educativo se realice sólo por las mañanas y que los centros se conviertan en guarderías por las tardes, teniendo a los niños simplemente "aparcados" sin hacer nada, sino que el estudio de los menores se reparta entre la mañana y la tarde.

Muchos padres opinan que el horario partido es una distribución más racional de las horas lectivas de los alumnos, porque el periodo de descanso entre las dos sesiones permite a los menores mantener mejor la atención. Además, no entienden la necesidad de concentrar las cinco horas de clase por la mañana, sobre todo si consideramos que las escuelas privadas tienen la jornada partida y que sus alumnos consiguen excelentes resultados.

Mail enviado por José Luis P.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

No votar para defender los intereses de los niños.

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Buenos días,

Os escribo en relación con el post No quiero decidir el horario laboral de los maestros de mi hijo que publicasteis el pasado 18.09.09.

El curso pasado, el colegio de mis hijos propuso implantar la jornada continua. El proceso fue bastante conflictivo y se produjeron varios enfrentamientos entre el profesorado, y madres y padres contrarios a la jornada continua. Además, durante las tutorías los maestros intentaron convencer a los padres de las bonanzas de la jornada continua y les sugirieron que su hijo estaría mejor con la jornada continua, lo que muchas familias no consideraron adecuado. Ante el comportamiento decepcionante de varios docentes y su insistencia para que los padres fuesen a votar, muchas familias decidieron hacer lo contrario: no ir a votar.

El resultado fue inesperado: en nuestra comunidad autónoma, la normativa exige que dos tercios de todos los padres censados vayan a votar para poder seguir con el proceso de modificación de la jornada escolar, de lo contrario, el proceso se detiene. Como muchos padres no fueron a votar, no se alcanzaron los dos tercios necesarios, por lo que el proceso se paralizó y no se aprobó la implantación de la jornada continua.

Creo que es un error que los padres tengan que decidir el horario laboral de los docentes, porque este sistema sólo provoca enfrentamientos entre el profesorado que defiende la mejora de su jornada laboral y los padres que intentan defender los intereses de sus hijos. Además, en cualquier profesión, la honradez y la integridad son necesarias para tener credibilidad, y en su desespero por conseguir la jornada continua, muchos docentes se exceden y la pierden.

Así que para no tener que enfrentarse a los docentes, cuando los padres consideran que la jornada partida es mejor para la educación de los niños, no votar es lo único que las familias pueden hacer para defender los intereses de sus hijos.

Mail enviado por María (Castilla y León)

lunes, 21 de septiembre de 2009

Las relaciones entre los alumnos y el profesorado

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En mi pequeño paseo diario por la blogosfera, he encontrado una interesante entrada publicada en el blog "Educación en Orcasur". El autor es Profesor de Matemáticas, y reflexiona sobre las relaciones que deberían tener los alumnos y el profesorado. Haciendo referencia a personalidades como Francisco Giner de los Ríos o Antonio Machado, el autor considera que sería más efectivo mejorar la Educación, en vez de instalar unas tarimas en las aulas para reforzar la autoridad del profesor.
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Creo que hay muchos profesores que no queremos tarimas. Preferimos menos alumnos por aula y más apoyos. Nos gustaría mucho más contar con escuelas bonitas, amplias, con posibilidades de convivir y aprender haciendo; nos encantaría tener ordenadores, laboratorios, talleres, pistas deportivas,.... Sería estupendo un ambiente en el que, en vez de pelotear o competir, se favoreciese la originalidad y el cooperar unos con otros. Agradeceríamos unos Centros de Apoyo al Profesorado, abiertos y plurales donde formarnos los profesores compartiendo experiencias y abordando proyectos comunes. Nos vendrían muy bien más equipos de orientación, nos encantaría otro estilo de relación.

¿Cuál es el gasto en educación en la Comunidad de Madrid? ¿Qué se está haciendo para evitar el abandono escolar temprano y ayudar a los que más lo necesitan? ¿Cómo se está favoreciendo desde la escuela una educación para la ciudadanía responsable y la cohesión social ("Aprender y vivir la democracia")? ¿Cómo se puede mejorar la formación del profesorado?, ... Sería mejor pensar en estas cosa. (...)

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Mail enviado por Carla S.

viernes, 18 de septiembre de 2009

No quiero decidir el horario laboral de los maestros de mi hijo

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El curso pasado, el colegio de mi hijo propuso implantar la jornada continua. Fue una situación muy complicada y una experiencia extremadamente desagradable.

¿Qué haces cuando los docentes insisten una y otra vez en que la jornada continua es mejor para la educación de los niños, pero no te convencen?

Si dices que no estás del todo de acuerdo parece que les ofendes porque cuestionas su opinión profesional y se disgustan. Y para no discutirte con ellos prefieres no insistir, pero entonces es como si no hubiera libertad de expresión. Tienes la desagradable sensación de que si no estás de acuerdo con la jornada continua, te conviertes en un “enemigo”. Y no es cierto: me parece lógico que los docentes quieran mejorar su horario laboral, pero también me gustaría tener la oportunidad de debatir el tema de la jornada escolar, porque concierne la educación y el futuro de mi hijo.

La jornada continua no se aprobó pero el daño está hecho: el equipo directivo y varios docentes han perdido toda credibilidad, y los padres la confianza en ellos y en nuestro sistema educativo. Este año los docentes vuelven a presentar la propuesta y supongo que continuarán presentándola hasta que finalmente consigan implantar la jornada continua.

No quiero decidir el horario laboral de los maestros de mi hijo y no quiero enfrentarme a ellos. Nunca nos pondremos de acuerdo porque el horario que los docentes quieren conseguir no me parece adecuado para la educación de mi hijo.

Lamentablemente, el proceso actual deteriora la convivencia escolar y contribuye al desprestigio de la profesión docente.

Mail enviado por F. G.
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jueves, 17 de septiembre de 2009

La autoridad del profesor

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Estos días está de actualidad la intención de otorgar a los maestros y profesores rango de autoridad pública para reforzar el respeto a los docentes, así que por el principio de veracidad, su palabra tendrá más valor en caso de conflicto.

Y yo me pregunto, ¿qué ocurrirá con el tema de la jornada continua?

Año tras año, en muchos centros escolares se producen situaciones lamentables durante el proceso de modificación de la jornada escolar: madres y padres que consideran que se les ha impedido expresar su opinión durante las reuniones informativas, que se sienten presionados para votar a favor de la jornada continua, que se quejan porque el voto no es secreto…

La jornada continua permite a los docentes mejorar su horario laboral, por lo que tienen un interés personal en conseguir que las familias aprueben su implantación. De acuerdo con la legislación, el profesorado organiza el proceso de modificación de la jornada escolar, desde la reunión informativa hasta las votaciones y el recuento de los votos. Este proceso provoca cada año numerosos enfrentamientos en las comunidades educativas, sobre todo cuando los padres detectan alguna anomalía.

Si en la actualidad, en algunos centros escolares parece que haya estallado una guerra por el tema de la jornada continua, ¿qué ocurrirá cuando los docentes tengan además el rango de autoridad pública?
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Mail enviado por Martina.

martes, 8 de septiembre de 2009

Las características comunes de los sistemas educativos que mejores resultados obtienen

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En el blog “EL Camarote” del Departamento TIC del CRIF “Las Acacias”, he encontrado el interesante informe “How the world’s best-performing school systems come out on top” que publicó hace algún tiempo la consultora MCKinsey.

El objetivo de este informe era identificar las características comunes de los sistemas educativos que consiguen los mejores resultados. La introducción plantea la siguiente pregunta: ¿Por qué algunos sistemas escolares obtienen consistentemente mejores resultados y mejoran más rápido que otros?
“El informe es el resultado del análisis de los logros de los sistemas educativos de más alto desempeño, según los define el Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) de la OCDE, un estudio de la bibliografía actual y entrevistas con más de cien expertos, encargados de políticas y profesionales. En el curso de esta investigación, visitamos escuelas de Wellington a Helsinki y de Singapur a Boston para obtener referencias de más de dos docenas de sistemas educativos de Asia, Europa, América del Norte y Medio Oriente."
Según este informe, todos los sistemas educativos que han experimentado importantes mejoras, lo han logrado fundamentalmente porque han creado un sistema que es más eficiente en tres aspectos:
  1. Conseguir a las personas más capacitadas para ser maestros o profesores (“La calidad de un sistema educativo no puede ser mejor que la de sus profesores”, dice un funcionario coreano entrevistado. El rendimiento de los estudiantes depende en gran medida de la calidad de sus docentes.);
  2. Formar a estas personas para convertirlas en docentes eficientes (Además de atraer universitarios brillantes a la docencia, hay que enseñarles a ejercerla bien en un proceso de formación permanente y actualización continua.);
  3. Garantizar que el sistema sea capaz de ofrecer la mejor educación posible a todos los niños (Los sistemas educativos más eficientes son también aquellos que prestan más atención a los alumnos que tienen retraso y les ofrecen apoyo.)

Los autores del informe concluyen:

“Esperamos que este informe contribuya al debate internacional acerca de cómo mejorar la calidad de las escuelas y ayude a trazar el camino a seguir para que las futuras reformas sean más efectivas a la hora de mejorar la calidad de la educación de todos los niños del mundo…”

Pues, me sorprende que la única propuesta de los docentes de nuestro país para mejorar la calidad de la Educación sea mejorar la organización de las actividades extraescolares y conciliar la vida familiar y laboral mediante la implantando la jornada escolar continua.

No soy ningún experto, pero no creo que mejorando la organización de las actividades extraescolares y conciliando la vida laboral y familiar de unas pocas familias, se consiga mejorar los métodos de enseñanza y de aprendizaje en las aulas, ni incrementar la atención a los alumnos que tienen retraso y necesitan apoyo.

Comparado con el estudio de la consultora McKinsey que incluso publica una pequeña bibliografía para los lectores puedan contrastar la información, los proyectos de jornada continua de los docentes me parecen tremendamente simplistas y trivializar el problema de la Educación en nuestro país.

Mail enviado por E. P.

Nota: el informe en castellano está aquí.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Jornada continua: los alumnos tienen menos posibilidades de defender sus intereses que los docentes

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En relación con el post “El proceso de modificación de la jornada escolar” publicado el pasado 31 de agosto, me gustaría añadir una pequeña reflexión personal que hice cuando nuestra escuela propuso modificar el horario escolar.

Creo que cuando nos referimos a modificar la jornada escolar, estamos mezclando dos temas muy diferentes: uno educativo (el horario escolar de los alumnos) y otro laboral (el horario de trabajo de los docentes). Estos temas deberían ser tratados por separado porque los alumnos y los docentes tienen necesidades diferentes y es posible que el horario que más conviene a unos no sea bueno para los otros o los perjudique.

Los docentes, como cualquier trabajador de cualquier colectivo, están en su derecho de intentar mejorar sus condiciones laborales. Creo poder afirmar que la jornada continua es un horario que a todos los trabajadores les gustaría tener. Con la legislación actual, para que los docentes puedan conseguirla, tienen que convencer a las familias de que la jornada continua es mejor para la educación de sus hijos y motivarlas para que voten a favor del cambio de horario.

En estas circunstancias, no me parece adecuado que los docentes supervisen todo el proceso de modificación de la jornada escolar (reunión informativa, debate, votaciones, escrutinio, seguimiento) porque no se garantiza la imparcialidad de este proceso.

Pero creo que hay otro problema importante, y es que mientras cada madre y cada padre intenta defender los intereses de su hijo como puede (a veces con la ayuda de su APA, pero desafortunadamente no siempre es el caso), los docentes lo tienen mucho más fácil porque ellos están organizados, cuentan con el asesoramiento de sus sindicatos y los consejos de sus abogados. En este sentido, creo que los alumnos están en desventaja y no tienen las mismas posibilidades de defender sus intereses que los docentes.

Mail enviado por Patricia.

¿Por qué la jornada continua genera enfrentamientos en la comunidad educativa?

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En algunos comentarios de los posts que publicasteis la semana pasada y esta semana, los autores opinan que, en el tema de la jornada escolar, se debería tratar por separado el horario escolar de los alumnos y el horario laboral de los docentes, porque los intereses de unos y de otros no son los mismos y es posible que el proceso actual esté perjudicando a los niños.

Este planteamiento me parece muy acertado. Hace poco, en el blog Magisnet, Pablo Rovira publicó los posts “Lo que pasa cuando se quiere contentar a todos” y “El Ministerio fomenta la jornada partida“:
“… El debate sobre los tiempos escolares debería abrirse. Ya he señalado en alguna ocasión que para que sea un debate sincero y posible, hay que separar lo que es el horario laboral docente del horario lectivo. Mientras que vayan de la mano, los intereses serán contrapuestos y, por tanto, no es posible el beneficio de unos (conciliación horaria de los padres o concentración horaria de los docentes) sin perjudicar a los otros (children keys o más horas de trabajo por el mismo sueldo)...”
“… creo evidente que es necesario un debate público sobre los tiempos escolares. Pero mientras no se rompa la radical equivalencia de que docente y alumno entran y salen a la misma hora de la clase, es un debate que dejará heridos. Las administraciones tensarán la cuerda ampliando el horario laboral (pagando o no esas horas extra, según las autonomías) y los sindicatos la tensarán movilizándose por la jornada continua. Y creo que la solución sólo pasa por flexibilizar el horario laboral docente…”
Si añadimos a este problema que la normativa actual no garantiza la imparcialidad del proceso de modificación de la jornada escolar (porque los docentes organizan todo el proceso, desde la reunión informativa hasta las votaciones), con toda probabilidad, éstas son las causas de los numerosos enfrentamientos que se producen cada año en los centros educativos por el tema de la jornada escolar.

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Información relacionada:

jueves, 27 de agosto de 2009

La jornada escolar continua: un efectivo Caballo de Troya

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Buenos días,

Somos madres y padres de una escuela que implantó la jornada continua experimental. El proyecto que los docentes nos presentaron prometía mejoras pedagógicas, el aumento de las actividades extraescolares… Pero después del “año experimental”, estas promesas no se han cumplido y a pesar de ello, a pesar de que los alumnos tuvieron más deberes que antes (según las maestras era para evitar que los niños tuviesen retraso sobre el programa), a pesar de que muchas familias no pudieron pagar clases de repaso a sus hijos ni supieron explicarles lo que su maestra no pudo explicar en clase, que este año hubo pocas actividades extraescolares, que el centro estuvo cerrado varias tardes por semana, que muchos padres no pudieron hacer frente al coste que supone tener atendidos a sus hijos por la tarde mientras ellos trabajan … el equipo directivo ha considerado la experiencia muy positiva y no ha querido plantear la posibilidad de volver a la jornada partida.

Las mejoras que los maestros prometieron en su proyecto no se han producido y ahora que la jornada continua está implantada, lamentablemente, nadie se preocupa por conseguirlas.
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El proyecto y las mejoras para los alumnos han caído en el pozo del olvido, pero el profesorado está contento, porque ya no trabaja por la tarde.

Bajo el manto de lo que parecía una mejora para la educación de los niños, los maestros han conseguido mejorar su horario laboral: en definitiva, la jornada continua es un efectivo Caballo de Troya para los intereses del profesorado.
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Así que antes de aprobar la jornada continua, las familias deberían asegurarse que las mejoras que proponen los docentes realmente se realizarán. El proyecto debería precisar cómo el equipo directivo y el profesorado tienen previsto conseguir las mejoras y quién de ellos es el responsable de ello, y las familias, valorar si estas propuestas son realistas y viables, porque una vez implantado el horario continuo, aunque no mejore la educación de los alumnos, no será posible volver al horario partido.

Mail enviado por P.

martes, 25 de agosto de 2009

Antes de implantar la jornada continua en Cataluña



En su página web, el Catedrático de Sociología Mariano Fernández Enguita ha publicado una entrada preocupante sobre la jornada escolar continua en nuestro país. Después de una peculiar pero cierta definición del proceso de modificación de la jornada continua, el autor de “La hora de la escuela” nos informa de que “la marea negra llega a Cataluña.”

El principal problema de la jornada continua, es que una vez implantada, aunque la Administración se dé cuenta que este horario no es tan eficaz para la educación de los niños, es imposible volver a la jornada partida porque los docentes y sus sindicatos se oponen. Tenemos un ejemplo reciente en Canarias, donde un medio de comunicación desveló que “el Ministerio de Educación ha planteado a las comunidad autónomas que analicen si conviene acabar con la jornada continua y volver a la jornada partida, entre las medidas para mejorar la calidad educativa”: las reacciones de los docentes en contra de la propuesta no se hicieron esperar.

Por este motivo, antes de implantar la jornada continua, sería conveniente comprobar su eficacia en otras Comunidades y analizar en qué medida este horario ha contribuido al aumento del rendimiento escolar de los alumnos, la mejora de sus resultados académicos, la disminución de la tasa de repetidores y la reducción del fracaso escolar.

Y en cualquier debate sobre la conveniencia o no conveniencia de implantar la jornada escolar continua hay un tema que no se debería obviar: la implantación de la jornada continua implica para el profesorado la mejora de su horario laboral; de hecho, la jornada laboral continua es una reivindicación y uno de los objetivos de los sindicatos docentes.

Si la jornada continua supone una mejora de las condiciones laborales del profesorado y el logro de uno de sus objetivos sindicales, antes de implantarla habría que estudiar detenidamente la propuesta para determinar y poder asegurar que este horario supondrá también una mejora de la educación de los alumnos, porque la jornada continua es un viaje sin billete de vuelta.

miércoles, 24 de junio de 2009

Mejorar las relaciones familia-escuela


La jornada continua es una reivindicación laboral totalmente legitima de los docentes.

Cuando un centro educativo pide a las familias votar a favor de la jornada continua, en el fondo les está pidiendo que aprueben la jornada laboral continua de los docentes. Y el problema es que si los padres no están de acuerdo, se suelen producir enfrentamientos en las comunidades educativas.

No es normal que sean los padres los responsables de determinar el horario laboral de los docentes. Es un tema que deberían negociar sus representantes sindicales con la Administración. Entonces, las relaciones familia-escuela mejorarían indudablemente.
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Mail enviado por Patricia R.

sábado, 20 de junio de 2009

La jornada continua: un conflicto de interés

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Los centros educativos de nuestro país tienen autonomía para modificar el horario escolar e implantar la jornada continua siempre que la mayoría de la comunidad educativa así lo desea. La Administración delega en los docentes la gestión de todo el proceso de evaluación de la modificación horaria y la consulta a las familias, cuyo apoyo mayoritario es indispensable. Este sistema pretende ser democrático, pero no instituye mecanismos para prevenir un posible conflicto de interés.

El conflicto es el siguiente: la implantación de la jornada escolar continua para los alumnos implica una mejora del horario laboral de los docentes, es una reivindicación legitima de sus sindicatos.
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Consecuentemente, esta gestión plantea las siguientes preguntas:
  • ¿Son objetivos los proyectos de jornada continua que los docentes presentan a las familias?
  • ¿Son imparciales los testimonios que intervienen en las reuniones informativas?
  • ¿Son equitativos los debates sobre la jornada escolar en los centros?
  • ¿Es transparente la consulta que los docentes realizan para conocer la opinión de las familias y justificar la implantación de la jornada continua?
El problema de este conflicto de interés es que podría:
  1. provocar una situación de inequidad, mejorando las condiciones laborales de los docentes en detrimento de la educación de los alumnos,
  2. menoscabar la confianza de la sociedad respecto a los profesionales de la educación,
  3. infligir un injusto perjuicio moral a los docentes honestos cuya integridad puede ser puesta en duda por la existencia de esta situación de conflicto de interés que no ha provocado.
Mientras la implantación de la jornada continua siga dependiendo de la decisión de las familias, sería conveniente realizar un estudio y elaborar recomendaciones tendientes a aumentar la transparencia de los procesos de evaluación y de consulta. Pero en el interés de los menores, la jornada escolar debería ser objeto de una regulación general a nivel nacional o a nivel autonómico.

Mail enviado por José Antonio C. (Madrid)

viernes, 12 de junio de 2009

El Ministerio fomenta la jornada partida

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Nota 14/06/09: Varios comentarios de esta entrada hacen referencia a una página web de Canarias 7.
El enlace está aquí.
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Hola a todos,

Quisiéramos agradecer el comentario que un Anónimo realizó esta tarde en la entrada sobre los resultados de la prueba de sexto en Cataluña, al facilitarnos un enlace de magisnet.com : "El Ministerio fomenta la jornada partida"

"... En la Comisión General de Educación del pasado martes en Madrid, se aprobó el plan de desarrollo de la LOE que incluye la puesta en marcha de programas piloto para implantar la jornada partida en Primaria y ESO..."

"... Con esta propuesta del Ministerio y algunas medidas que están introduciendo las autonomías es evidente que se está revisando el horario lectivo con una tendencia al alza. Ya hay clases de refuerzo extraescolares, clases en julio y sábados por la mañana, ahora se habla de volver a la jornada partida, …"

"...Y también lo digo por algo muy significativo. Que en un documento cuyo fin está en reducir el abandono educativo temprano se ligue la mejora de la calidad y del éxito escolar a la jornada partida y la extensión horaria da a entender que la jornada continua no mejora la calidad y favorece el éxito escolar...."

lunes, 8 de junio de 2009

"Queja estacional sobre la jornada escolar"

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Hola,
Os adjunto el enlace del artículo "Queja estacional sobre la jornada escolar" publicado en El País la semana pasada.

Nuestra educación pública se está degradando cada vez más, y creo que sería urgente diseñar un plan de acciones para corregir la situación: identificar todas las posibles causas, entre ellas determinar si el horario laboral de los docentes es el adecuado para conseguir los propósitos de la escuela, y tomar las medidas necesarias para impedir que estas causas puedan seguir perjudicando a los estudios y el futuro de los alumnos de nuestro país.
Un saludo.

Mail enviado por José Antonio M.

domingo, 7 de junio de 2009

Intereses y objetivos prioritarios

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La jornada escolar afecta directamente a los alumnos porque regula su horario de estudio, y a los docentes porque regula su horario de trabajo con los alumnos.

Las Federaciones de Madres y Padres de Alumnos defienden los intereses de los menores y consideran la jornada partida más conveniente para los alumnos (como por ejemplo FAPAR), y los sindicatos defienden los intereses de los docentes y prefieren la jornada continua.

Esto quiere decir que el objetivo prioritario de los alumnos y de los docentes no es el mismo.

Si el objetivo prioritario de los alumnos es conseguir el éxito escolar, ¿cuál es el objetivo prioritario de los docentes?

Mail enviado por Silvia (Huesca)

sábado, 6 de junio de 2009

¿Un nuevo comienzo?

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Antes de ayer, el presidente de EEUU Barack Obama ofreció "un nuevo comienzo" en las relaciones entre los estadounidenses y los musulmanes.

Quizás sería conveniente aplicar un discurso similar a las relaciones entre las familias y los docentes, en particular, en lo referente al tema de la jornada escolar: tenemos puntos de vista diferentes pero respectémonos los unos y los otros, y trabajemos juntos para progresar. Principalmente en el interés de los menores: para centrarnos en mejorar los resultados académicos de los alumnos, conseguir evitar que los adolescentes tengan que repetir curso, para que la gran mayoría de los jóvenes pueda lograr el éxito escolar y que una vez adultos puedan disfrutar de la estabilidad laboral.

Las aspiraciones de los docentes de mejorar sus condiciones son muy legitimas, pero es un tema que deberían tratar únicamente los sindicatos con las Autoridades de nuestro país. Evitar involucrar a los padres mejoraría indudablemente la convivencia y las relaciones entre las familias y el profesorado.

Es probable que muchos pensarán que soy un utópico o un soñador, y otros se burlarán creyendo que soy un iluso y un necio. No importa.

Lo que importa es intentar resolver el problema que tiene nuestra educación, porque mientras las relaciones entre las familias y las escuelas continúan degradándose como hasta ahora, no conseguiremos mejorar la situación.
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Mail enviado por Pablo.
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miércoles, 27 de mayo de 2009

Las quejas de los profesores

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A veces podemos oír en las noticias o leer en la prensa, que los padres somos en gran medida responsables de los malos resultados y del fracaso escolar de nuestros hijos, porque no les dedicamos el tiempo suficiente, nos falta autoridad, consideramos que la escuela es una guardería... En resumen, que lo hacemos todo bastante mal y no apoyamos a los profesores que lo hacen lo mejor posible con los pocos recursos de los que disponen.

Entonces, el profesorado nos propone implantar la jornada continua y observamos con perplejidad como algunos de ellos se empecinan en convencernos de las supuestas bondades de este horario. Y nos sorprenden y decepcionan, afirmaciones que no se ajustan a la realidad, objetivos que carecen de planificación para lograrlos, procesos con pocas garantías democráticas ...

Por eso es de agradecer, cuando un reconocido profesional como Mariano Fernández Enguita, Catedrático de Sociología, publica un artículo como "Cuadernos de quejas" (Revista de libros, abril 2009). Después de pasear por la crítica de varios libros escritos por maestros y profesores, descubrimos que quizás, los padres no lo hacemos todo tan mal, y que quizás, los profesores no lo hacen todo tan bien.

martes, 26 de mayo de 2009

El problema principal de la jornada escolar continua

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Después de meses recabando información sobre los horarios escolares para determinar cual es el mejor para mis hijos, he llegado a la conclusión que el problema principal de la jornada continua es que los motivos para su implantación no tienen nada que ver con una mejora pedagógica.

No he encontrado ningún estudio científico que demuestre que la jornada escolar continua es mejor para la educación y la formación de los alumnos. En cambio, me he dado cuenta que este horario mejora el horario laboral del profesorado.

Y mientras muchos maestros y profesores dedican tiempo y esfuerzo en intentar conseguir la jornada laboral continua, los malos resultados educativos y el fracaso escolar en nuestro país no se detienen.

Mail enviado por E. Martín (Ing. informático)

domingo, 24 de mayo de 2009

La jornada continua también enfrenta a monitores de comedor y docentes

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Hola,
En relación con la entrada sobre la conciliación familiar y laboral (23/05/09), os adjunto un artículo que publicó el año pasado el Periódico de Aragón: "Los niños no son operarios. La legítima pretensión laboral de los docentes no puede justificarse bajo un modelo educativo ficticio".

Este es un extracto del artículo que hace referencia al conflicto entre los monitores de comedores escolares y los profesores:

"... Es legítima la pretensión de los docentes de mejorar sus condiciones sociolaborales consiguiendo una jornada intensiva y continua. Pero dicha pretensión no puede justificarse bajo un modelo educativo ficticio basado en falsedades como que mayoritariamente todo el mundo tiene jornada continua, salvo excepciones de servicios como el comercio. Quien afirma esto yerra sustancialmente por un profundo y preocupante desconocimiento de la realidad laboral de nuestra sociedad. La mayor parte de trabajadores de servicios y del sector privado no solo tienen en su mayoría jornadas partidas sino que además estas son prolongadas al extremo.

El modelo educativo no puede basarse en tratar al menor como a un operario de fábrica al que someter a una jornada educativa intensiva en horario de mañana so pretexto de conseguir la jornada laboral continua; porque dedicarse a la docencia, como en cualquier otro oficio, es una elección, y ésta debe serlo con todas sus consecuencias..." (PEPE Jimeno Ostáriz. Secretario general de la Federación de Servicios de UGT-Aragón)

Este artículo también se publicó en el Blog FAPAR (Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos y Alumnas de Aragón)

Un cordial saludo.

Mail enviado por S. Bernal