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martes, 3 de noviembre de 2009

Hablar con claridad

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Hace dos años, la escuela de nuestros hijos propuso implantar la jornada matinal. La ausencia de debate y el hecho de que los padres tuvieron que escribir el nombre de sus hijos en la hoja con su voto, provocaron diversas discusiones entre familias y el profesorado. Algunos docentes perdieron las formas, lo que desconcertó a muchos padres y les hizo cuestionar la confianza que tenían depositada en ellos. En aquel entonces, tanto disgusto y enfado por el horario de los niños era incomprensible para mí.

Al año siguiente matriculamos a nuestros hijos en otro colegio público, mientras otros padres optaron por una escuela privada. Pero recientemente, el APA del nuevo centro nos informó que se iniciaba el proceso para modificar el horario escolar.

Con el tiempo, he llegado a la conclusión de que los enfrentamientos en torno a la jornada escolar se producen porque no se habla con claridad: la Administración delega en las familias la responsabilidad de decidir el horario escolar de los alumnos, sin precisar que su decisión afectará también al horario laboral del profesorado. Y mientras las familias creen estar hablando de un tema educativo, el profesorado está negociando su horario de trabajo, porque éste está condicionado al horario lectivo y la aprobación de la jornada continua implica una mejora de su jornada laboral. El disgusto de algunos docentes empieza cuando los padres cuestionan sus argumentos y no les convencen las supuestas ventajas de la jornada matinal. Porque cuando una madre o un padre vota en contra de este horario, está denegando la jornada laboral continua al maestro de su hijo.

Otro problema es que muchos docentes suelen negarlo o incluso ofenderse cuando un padre menciona que la aprobación de la jornada matinal afectaría o mejoraría su horario laboral. Y sin embargo, algunos docentes no están de acuerdo con que sean las familias quienes decidan su jornada de trabajo:

“… queremos lanzar una protesta para que llegue a los oídos de los que han hecho posible que esta situación escolar que estamos viviendo en nuestro colegio no favorezca el desarrollo de un buen ambiente educativo, como nos gusta a los maestr@s que nos dedicamos a esta labor con profesionalidad, ilusión e interés por las cosas bien hechas…”

“No entendemos porqué, sobre nuestra jornada laboral, deben tomar la decisión los padres. No conocemos ningún colectivo laboral cuya jornada de trabajo sea elegida por "los usuarios". Creemos que el organismo competente, debe unificar criterios y consensuar un modelo de jornada escolar para todos los centros de la región, sin discriminación de zonas o colegios, evitando así los agravios comparativos y el malestar entre los miembros de la Comunidad Educativa”.

La jornada escolar de los alumnos y la jornada laboral de los docentes son dos temas distintos, y es probable que los intereses de los unos no coincidan con los intereses de los otros. Estos temas son competencia de la Administración y creo que es un error delegar esta responsabilidad en las familias porque provoca el malestar en la Comunidad Educativa: la jornada escolar debería ser objeto de una regulación general y la jornada laboral de los docentes, negociada con sus sindicatos. De lo contrario, es inevitable que los enfrentamientos sigan produciéndose y nunca tendremos la garantía de que el horario elegido sea el más adecuado para las necesidades educativas de los alumnos.
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Y mientras las familias sean las responsables de tomar unas decisiones tan importantes, creo que tienen el derecho de saber que su decisión respecto al horario escolar de sus hijos afectará también al horario laboral del profesorado. Porque no hablar con claridad genera suspicacia, y desafortunadamente, daña las relaciones familia-escuela y la credibilidad de un colectivo muy importante para nuestra sociedad.

Mail enviado por S. N.

Información relacionada:

miércoles, 23 de septiembre de 2009

No votar para defender los intereses de los niños.

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Buenos días,

Os escribo en relación con el post No quiero decidir el horario laboral de los maestros de mi hijo que publicasteis el pasado 18.09.09.

El curso pasado, el colegio de mis hijos propuso implantar la jornada continua. El proceso fue bastante conflictivo y se produjeron varios enfrentamientos entre el profesorado, y madres y padres contrarios a la jornada continua. Además, durante las tutorías los maestros intentaron convencer a los padres de las bonanzas de la jornada continua y les sugirieron que su hijo estaría mejor con la jornada continua, lo que muchas familias no consideraron adecuado. Ante el comportamiento decepcionante de varios docentes y su insistencia para que los padres fuesen a votar, muchas familias decidieron hacer lo contrario: no ir a votar.

El resultado fue inesperado: en nuestra comunidad autónoma, la normativa exige que dos tercios de todos los padres censados vayan a votar para poder seguir con el proceso de modificación de la jornada escolar, de lo contrario, el proceso se detiene. Como muchos padres no fueron a votar, no se alcanzaron los dos tercios necesarios, por lo que el proceso se paralizó y no se aprobó la implantación de la jornada continua.

Creo que es un error que los padres tengan que decidir el horario laboral de los docentes, porque este sistema sólo provoca enfrentamientos entre el profesorado que defiende la mejora de su jornada laboral y los padres que intentan defender los intereses de sus hijos. Además, en cualquier profesión, la honradez y la integridad son necesarias para tener credibilidad, y en su desespero por conseguir la jornada continua, muchos docentes se exceden y la pierden.

Así que para no tener que enfrentarse a los docentes, cuando los padres consideran que la jornada partida es mejor para la educación de los niños, no votar es lo único que las familias pueden hacer para defender los intereses de sus hijos.

Mail enviado por María (Castilla y León)

domingo, 20 de septiembre de 2009

Una duda razonable

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La jornada única permite a los docentes disfrutar de un mejor horario laboral, y me parece muy bien. Pero entonces, me pregunto, ¿realmente es la jornada continua buena para la educación de los niños? Es una duda razonable. Porque existe un conflicto de interés y es lógico suponer que la información que los docentes facilitan a las familias para orientar su decisión no es del todo objetiva. El alto porcentaje de abandono escolar en las comunidades donde se ha implantado mayoritariamente la jornada continua no demuestra precisamente la eficacia de este horario. Y, ¿por qué los mejores centros privados en España no se plantean este cambio de jornada?

Yo creo que las familias no tendrían que decidir el horario laboral de los docentes; es un tema que deberían negociar la Administración y los sindicatos. Tampoco me parece adecuado que los docentes organicen y controlen todo el proceso en el cual se aprueba o deniega el horario laboral que les gustaría tener, simplemente, porque no está demostrado que este horario sea también el más adecuado para la educación de los niños. Es como si un determinado partido político, controlara la información, el debate, las votaciones y el escrutinio de unas elecciones generales. Este proceso además, genera muchos conflictos innecesarios en la comunidad educativa.

Después de los resultados de las últimas evaluaciones internacionales, creo que sería conveniente abrir el debate sobre los tiempos escolares, y comprobar si la jornada continua es realmente efectiva para mejorar la educación de los alumnos.

Mail enviado por Pablo.

viernes, 18 de septiembre de 2009

No quiero decidir el horario laboral de los maestros de mi hijo

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El curso pasado, el colegio de mi hijo propuso implantar la jornada continua. Fue una situación muy complicada y una experiencia extremadamente desagradable.

¿Qué haces cuando los docentes insisten una y otra vez en que la jornada continua es mejor para la educación de los niños, pero no te convencen?

Si dices que no estás del todo de acuerdo parece que les ofendes porque cuestionas su opinión profesional y se disgustan. Y para no discutirte con ellos prefieres no insistir, pero entonces es como si no hubiera libertad de expresión. Tienes la desagradable sensación de que si no estás de acuerdo con la jornada continua, te conviertes en un “enemigo”. Y no es cierto: me parece lógico que los docentes quieran mejorar su horario laboral, pero también me gustaría tener la oportunidad de debatir el tema de la jornada escolar, porque concierne la educación y el futuro de mi hijo.

La jornada continua no se aprobó pero el daño está hecho: el equipo directivo y varios docentes han perdido toda credibilidad, y los padres la confianza en ellos y en nuestro sistema educativo. Este año los docentes vuelven a presentar la propuesta y supongo que continuarán presentándola hasta que finalmente consigan implantar la jornada continua.

No quiero decidir el horario laboral de los maestros de mi hijo y no quiero enfrentarme a ellos. Nunca nos pondremos de acuerdo porque el horario que los docentes quieren conseguir no me parece adecuado para la educación de mi hijo.

Lamentablemente, el proceso actual deteriora la convivencia escolar y contribuye al desprestigio de la profesión docente.

Mail enviado por F. G.
Información relacionada:

jueves, 17 de septiembre de 2009

La autoridad del profesor

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Estos días está de actualidad la intención de otorgar a los maestros y profesores rango de autoridad pública para reforzar el respeto a los docentes, así que por el principio de veracidad, su palabra tendrá más valor en caso de conflicto.

Y yo me pregunto, ¿qué ocurrirá con el tema de la jornada continua?

Año tras año, en muchos centros escolares se producen situaciones lamentables durante el proceso de modificación de la jornada escolar: madres y padres que consideran que se les ha impedido expresar su opinión durante las reuniones informativas, que se sienten presionados para votar a favor de la jornada continua, que se quejan porque el voto no es secreto…

La jornada continua permite a los docentes mejorar su horario laboral, por lo que tienen un interés personal en conseguir que las familias aprueben su implantación. De acuerdo con la legislación, el profesorado organiza el proceso de modificación de la jornada escolar, desde la reunión informativa hasta las votaciones y el recuento de los votos. Este proceso provoca cada año numerosos enfrentamientos en las comunidades educativas, sobre todo cuando los padres detectan alguna anomalía.

Si en la actualidad, en algunos centros escolares parece que haya estallado una guerra por el tema de la jornada continua, ¿qué ocurrirá cuando los docentes tengan además el rango de autoridad pública?
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Mail enviado por Martina.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Jornada continua: los alumnos tienen menos posibilidades de defender sus intereses que los docentes

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En relación con el post “El proceso de modificación de la jornada escolar” publicado el pasado 31 de agosto, me gustaría añadir una pequeña reflexión personal que hice cuando nuestra escuela propuso modificar el horario escolar.

Creo que cuando nos referimos a modificar la jornada escolar, estamos mezclando dos temas muy diferentes: uno educativo (el horario escolar de los alumnos) y otro laboral (el horario de trabajo de los docentes). Estos temas deberían ser tratados por separado porque los alumnos y los docentes tienen necesidades diferentes y es posible que el horario que más conviene a unos no sea bueno para los otros o los perjudique.

Los docentes, como cualquier trabajador de cualquier colectivo, están en su derecho de intentar mejorar sus condiciones laborales. Creo poder afirmar que la jornada continua es un horario que a todos los trabajadores les gustaría tener. Con la legislación actual, para que los docentes puedan conseguirla, tienen que convencer a las familias de que la jornada continua es mejor para la educación de sus hijos y motivarlas para que voten a favor del cambio de horario.

En estas circunstancias, no me parece adecuado que los docentes supervisen todo el proceso de modificación de la jornada escolar (reunión informativa, debate, votaciones, escrutinio, seguimiento) porque no se garantiza la imparcialidad de este proceso.

Pero creo que hay otro problema importante, y es que mientras cada madre y cada padre intenta defender los intereses de su hijo como puede (a veces con la ayuda de su APA, pero desafortunadamente no siempre es el caso), los docentes lo tienen mucho más fácil porque ellos están organizados, cuentan con el asesoramiento de sus sindicatos y los consejos de sus abogados. En este sentido, creo que los alumnos están en desventaja y no tienen las mismas posibilidades de defender sus intereses que los docentes.

Mail enviado por Patricia.

¿Por qué la jornada continua genera enfrentamientos en la comunidad educativa?

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En algunos comentarios de los posts que publicasteis la semana pasada y esta semana, los autores opinan que, en el tema de la jornada escolar, se debería tratar por separado el horario escolar de los alumnos y el horario laboral de los docentes, porque los intereses de unos y de otros no son los mismos y es posible que el proceso actual esté perjudicando a los niños.

Este planteamiento me parece muy acertado. Hace poco, en el blog Magisnet, Pablo Rovira publicó los posts “Lo que pasa cuando se quiere contentar a todos” y “El Ministerio fomenta la jornada partida“:
“… El debate sobre los tiempos escolares debería abrirse. Ya he señalado en alguna ocasión que para que sea un debate sincero y posible, hay que separar lo que es el horario laboral docente del horario lectivo. Mientras que vayan de la mano, los intereses serán contrapuestos y, por tanto, no es posible el beneficio de unos (conciliación horaria de los padres o concentración horaria de los docentes) sin perjudicar a los otros (children keys o más horas de trabajo por el mismo sueldo)...”
“… creo evidente que es necesario un debate público sobre los tiempos escolares. Pero mientras no se rompa la radical equivalencia de que docente y alumno entran y salen a la misma hora de la clase, es un debate que dejará heridos. Las administraciones tensarán la cuerda ampliando el horario laboral (pagando o no esas horas extra, según las autonomías) y los sindicatos la tensarán movilizándose por la jornada continua. Y creo que la solución sólo pasa por flexibilizar el horario laboral docente…”
Si añadimos a este problema que la normativa actual no garantiza la imparcialidad del proceso de modificación de la jornada escolar (porque los docentes organizan todo el proceso, desde la reunión informativa hasta las votaciones), con toda probabilidad, éstas son las causas de los numerosos enfrentamientos que se producen cada año en los centros educativos por el tema de la jornada escolar.

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Información relacionada:

lunes, 31 de agosto de 2009

El proceso de modificación de la jornada escolar

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Buenos días,

El curso pasado, los docentes del colegio de mis hijos propusieron implantar la jornada escolar continua. Las familias no lo aprobaron y el daño que este proceso ha causado en nuestra comunidad educativa es irreparable.

El horario laboral de los docentes está supeditado al horario escolar del centro donde trabajan. No es ningún secreto que la jornada continua es una reivindicación laboral del profesorado, porque regularmente se publican noticias donde sus sindicatos la exigen o reclaman. Sin embargo, es un dato importante que conviene tener en cuenta, porque en consecuencia, los docentes se convierten en una parte interesada en este proceso, y tanto su opinión sobre la jornada continua como la información que facilitan en los proyectos, podrían estar influenciadas por consideraciones personales y no ser objetivas e imparciales.

En vez de limitar los debates sobre la jornada escolar a las ventajas y desventajas de un horario y otro, convendría analizar si es apropiado que todo el proceso de modificación de la jornada escolar sea ejecutado exclusivamente por los docentes ya que ellos son una parte interesada, y si el proceso actual no está de alguna manera, perjudicando los intereses de los menores.
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Mail enviado por José Luis P.

martes, 25 de agosto de 2009

Antes de implantar la jornada continua en Cataluña



En su página web, el Catedrático de Sociología Mariano Fernández Enguita ha publicado una entrada preocupante sobre la jornada escolar continua en nuestro país. Después de una peculiar pero cierta definición del proceso de modificación de la jornada continua, el autor de “La hora de la escuela” nos informa de que “la marea negra llega a Cataluña.”

El principal problema de la jornada continua, es que una vez implantada, aunque la Administración se dé cuenta que este horario no es tan eficaz para la educación de los niños, es imposible volver a la jornada partida porque los docentes y sus sindicatos se oponen. Tenemos un ejemplo reciente en Canarias, donde un medio de comunicación desveló que “el Ministerio de Educación ha planteado a las comunidad autónomas que analicen si conviene acabar con la jornada continua y volver a la jornada partida, entre las medidas para mejorar la calidad educativa”: las reacciones de los docentes en contra de la propuesta no se hicieron esperar.

Por este motivo, antes de implantar la jornada continua, sería conveniente comprobar su eficacia en otras Comunidades y analizar en qué medida este horario ha contribuido al aumento del rendimiento escolar de los alumnos, la mejora de sus resultados académicos, la disminución de la tasa de repetidores y la reducción del fracaso escolar.

Y en cualquier debate sobre la conveniencia o no conveniencia de implantar la jornada escolar continua hay un tema que no se debería obviar: la implantación de la jornada continua implica para el profesorado la mejora de su horario laboral; de hecho, la jornada laboral continua es una reivindicación y uno de los objetivos de los sindicatos docentes.

Si la jornada continua supone una mejora de las condiciones laborales del profesorado y el logro de uno de sus objetivos sindicales, antes de implantarla habría que estudiar detenidamente la propuesta para determinar y poder asegurar que este horario supondrá también una mejora de la educación de los alumnos, porque la jornada continua es un viaje sin billete de vuelta.

Una entrada sobre la jornada continua en el blog de Mariano Fernández Enguita (3)

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El Catedrático de Sociología, Mariano Fernández Enguita ha publicado en su blog una entrada sobre la jornada continua: Psicopatología gremial.

“….los profesores deciden imponerla y pasan por encima de los cadáveres de alumnos y padres para lograrlo, lo cual se traduce en engaños, abusos, atropellos, fraudes de ley y otros despropósitos a los que los padres no pueden hacer frente…”

Es una preocupante descripción de un proceso que lamentablemente se repite año tras año desde hace casi una década, porque en el informe “La hora de la escuela” (2000), el autor ya describía situaciones similares aunque utilizaba palabras menos explícitas.

Me parece que en nuestro país, los debates sobre la jornada continua nunca son productivos: se suelen diluir los motivos de su implantación y el debate se reduce a una simple discusión sobre las posibles ventajas y desventajas de un horario u otro.

Y mientras la jornada continua se va instalando en los centros educativos de nuestro país, los malos resultados académicos de los alumnos y el fracaso escolar siguen aumentando.

Mail enviado por Carmen.

sábado, 27 de junio de 2009

¿Sería eficaz la autogestión de los centros educativos?

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Hola,
En el blog de la FAPAR he leído el artículo "Un estudio promueve una reforma educativa basada en la autogestión de los colegios", en referencia a un estudio publicado en la Revista Española de Pedagogía:

“ Investigadores de la Universidad de Murcia (UM) abordan la cuestión de la cooperación entre familia y escuela proponiendo un cambio en la estructura organizativa de la escuela que permita a la familia participar activamente en la gestión de la escuela y hacerse co-responsable del proyecto educativo del centro”.

Soy representante de madres y padres de alumnos en el consejo escolar de un centro público. Salvo si la Administración modifica las normativas e introduce mecanismos de control eficaces que garanticen la democracia de esta gestión, creo que esta propuesta no será efectiva y al contrario, podría perjudicar aún más a las ya dañadas relaciones familia-escuela.

Actualmente existen los consejos escolares donde participan representantes de las familias. Teóricamente el consejo escolar es el órgano de máxima decisión del centro, pero en la práctica, en muchos de ellos su actuación se limita a aprobar el proyecto de presupuesto, alguna mejora en las instalaciones del centro… En nuestro colegio, nunca se analiza ni valora el funcionamiento general del centro, ni la evolución del rendimiento escolar, ni los resultados de las evaluaciones del centro realizadas por la administración educativa. Cualquier solicitud de información adicional se encuentra con la desaprobación y una discusión improductiva con la dirección del centro, que ni siquiera acepta facilitar a los representantes de madres y padres una copia de las actas del consejo escolar. Coincido totalmente con los autores del estudio cuando hablan de "la escasa voluntad del profesorado para implementar mecanismos que hagan posible la participación efectiva de las familias en la gestión de los centros de enseñanza".
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Otro ejemplo es el proceso de modificación de la jornada escolar que según las normativas debe ser democrático y una decisión consensuada de toda la comunidad educativa. Pero, ¿qué ocurre realmente en muchos centros? Es conocido que la jornada continua es una reivindicación laboral de los docentes y es totalmente legítima. No obstante, los docentes controlan todo el proceso de modificación de la jornada escolar, desde la información que se facilita a las familias hasta el escrutinio de las votaciones. Cada año, muchas familias se quejan de que en algunos centros los únicos que pudieron exponer su punto de vista fueron los docentes, que no existía o que se les negó el debate, que el voto no fue secreto o que los padres tuvieron que indicar el nombre de sus hijos en la papeleta. Y a pesar de todas estas anomalías, esto centros consiguieron implantar la jornada continua.

Si no existen mecanismos que aseguren que las decisiones se tomarán ante todo en el interés de los alumnos, la autonomía y la autogestión de los centros podrían perjudicar todavía más a nuestra educación.

En lo que se refiere a la participación de las familias en esta gestión se plantearía el mismo problema que con los representantes de padres:
- familias dispuestas a colaborar pero que tienen un horario laboral incompatible con los horarios de las reuniones del centro (los comercios en nuestro país suelen cerrar a las 20h30),
- madres y padres que trabajan, y que después de su jornada laboral prefieren dedicar su escaso tiempo libre a su familia,
- familias que no tienen formación académica alguna y no quieren participar porque no se sienten capacitadas para ello.
En las reuniones de nuestro centro habitualmente están presentes todos los docentes y siempre faltan algunos representantes de padres por motivos laborales o personales.

Finalmente, me gustaría añadir un comentario en relación con estas frases del artículo:
“... Los pedagogos alertan del hecho de que las familias "empiezan a considerarse clientes, consumidores de los servicios educativos, a los que demandan mayor calidad en los productos. Se limitan a exigir servicios y a elegir los centros que mejor satisfacen sus preferencias”...
"... El problema, desde el punto de vista pedagógico, tiene dos caras: en primer lugar, la desconfianza de los progenitores con respecto al trabajo profesional de quien ejerce la docencia y, como apunta Ortega, “la resistencia a colaborar en una labor de la que no se sienten co-responsables”...
Los centros educativos se niegan siempre a que se les compare a una empresa. Tienen razón, no son empresas, pero quizás deberían comenzar a plantearse trabajar como ellas porque el sistema actual esta demostrando que no funciona.
Muchas familias conocen perfectamente la realidad laboral en las empresas: saben que tienen que conseguir resultados, esforzarse día a día, realizar un trabajo eficiente, alcanzar unos objetivos de calidad y satisfacer las necesidades de sus clientes. De lo contrario, la empresa no sobreviviría y ellos perderían su puesto de trabajo. Los centros educativos no necesitan conseguir buenos resultados para sobrevivir, y los docentes no tienen que demostrar que son buenos profesionales aunque sus alumnos no consigan buenos resultados académicos y abandonen los estudios prematuramente. Tengo la impresión que muchas familias consideran que nuestro sistema educativo no es suficientemente exigente con el trabajo de los docentes y que quizás éste sea una de las razones de los malos resultados de nuestra educación.

Un cordial saludo.
Mail enviado por Martina (Madrid)

miércoles, 24 de junio de 2009

Mejorar las relaciones familia-escuela


La jornada continua es una reivindicación laboral totalmente legitima de los docentes.

Cuando un centro educativo pide a las familias votar a favor de la jornada continua, en el fondo les está pidiendo que aprueben la jornada laboral continua de los docentes. Y el problema es que si los padres no están de acuerdo, se suelen producir enfrentamientos en las comunidades educativas.

No es normal que sean los padres los responsables de determinar el horario laboral de los docentes. Es un tema que deberían negociar sus representantes sindicales con la Administración. Entonces, las relaciones familia-escuela mejorarían indudablemente.
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Mail enviado por Patricia R.

domingo, 7 de junio de 2009

¿Quién defiende los intereses de los menores?

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En apariencias, la legislación actual permite a los padres defender los intereses de sus hijos en lo que respecta la jornada escolar, porque teóricamente el proceso debe ser democrático. Pero en la práctica, los padres no pueden defenderlos. La ley actual otorga a los docentes la supervisión de todo el proceso de información y de votación para implantar la jornada continua en los colegios, y no tiene previsto ningún mecanismo de control para asegurar que el procedimiento es efectivamente democrático. Si los padres se quejan de posibles anomalías en el proceso, nadie interviene para aclarar la situación.

No sería un problema si los intereses de los docentes y de los alumnos fueran los mismos.
Pero para una mayoría de docentes, la jornada continua responde a un deseo legítimo de mejorar su horario laboral. Y para muchas familias, la jornada partida es más adecuada para la educación de sus hijos.
Mientras tanto, la Administración hace sólo hace de árbitro.

Si los padres no pueden, entonces ¿quién defiende los intereses de los menores en este debate?
Mail recibido al correo electrónico del blog.

jueves, 4 de junio de 2009

La jornada continua: cuestión de marketing

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Esta semana, un amigo me enseñó un tríptico sobre la jornada continua, que el colegio de su hija entregó a las familias. Al igual que en los proyectos, la información de este tríptico no es imparcial, sino todo un reclamo publicitario de la jornada continua.

Después de identificar las (supuestas) necesidades de los padres (conciliar la vida familiar y laboral, evitar desplazamientos al centro....), se proporciona a las familias la solución para satisfacer estas necesidades de la mejor manera posible: la jornada escolar continua.

La comunicación es fundamental.
Los padres deberían estar correctamente informados para poder tomar la decisión más acertada respecto a la jornada escolar de sus hijos. Pero la única información que la mayoría de las familias recibe es la que les facilita el profesorado, siempre favorable a la jornada continua y nada objetiva. En absoluto.

Muchos padres no saben utilizar internet para buscar información adicional. Por esto creo que sería conveniente mejorar la información que llega a las familias, para que no sólo conozcan el punto de vista de los profesores.
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Mail enviado por Daniel (Madrid)

jueves, 21 de mayo de 2009

¿Por qué se enfrentan padres y docentes por el tema de la jornada continua? (2)

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Hola,
Escribo en relación con la entrada ¿Por qué se enfrentan padres y docentes por el tema de la jornada continua? publicada el 15/05/09.
Os adjunto un extracto del estudio "La jornada escolar en la escuela pública" elaborado por la CEAPA:

Baleares:
... En esta comunidad autónoma hay colegios con jornada continua o comprimida desde hace 20 años, pero a partir de 1992 comenzaron a generalizarse los cambios, tímidamente al principio con jornadas mixtas que dejaban sin clases los viernes por la tarde y más agresivas después. Se ha llegado al punto de verdaderos enfrentamientos entre los padres cada año cuando en consejo escolar se aprueba iniciar el procedimiento para la jornada continua. Como anécdota, hay un centro donde esto se repite desde hace 14 años, y siguen con jornada partida.

La jornada continuada no corresponde a ningún tipo de valoración sobre la incidencia positiva o negativa que pueda tener en el desarrollo o rendimiento de los alumnos, sólo responde a las expectativas de los maestros de tener un horario más acorde con el resto de funcionarios...

y esta Nota informativa de FAPA Rioja:

... 7, Los enfrentamientos entre padres a costa de la implantación de la jornada continua en los diferentes centros han sido numerosos, cuestionándose incluso la representatividad de los vocales del Consejo Escolar. Ojalá sirva esto, por lo menos, para que algunos se den cuenta, de una vez, de la importancia de las elecciones a representantes en los Consejos Escolares.

8. Por último, es triste constatar como en los centros dónde no ha prosperado el cambio a la jornada continua, la convivencia entre APAs y profesores se ha visto muy dañada. Demuestra poca capacidad para admitir resultados adversos y puede considerarse como una medida añadida de presión para próximas convocatorias (algunos comportamientos parecidos ya han ocurrido en los Institutos en situaciones similares) (... )

Un saludo.
José Antonio M. (Logroño)

miércoles, 20 de mayo de 2009

Regular la jornada continua (3)

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El pasado mes de febrero, el Diario de Córdoba publicó el artículo "La jornada continua o partida reabre el debate en la comunidad educativa".

Un lector respondió con el siguiente comentario:

"Esto es increíble. La jornada laboral de los profesores la deciden los padres en un referéndum. Vamos, de risa, yo quiero votar la jornada de mi médico del ambulatorio, de los funcionarios del Ayuntamiento, del empleado de Cajasur y del dependiente de la panadería de la esquina. Esto es la enseñanza, si no mandan los profesores en sus cosas ¿cómo van a ser respetados? Luego vienen los problemas de disciplina con alumnos o los puñetazos de los padres, pero si la Junta es la primera que lanza estas leyes no me extraña que la sociedad los tengan considerados como los tiene. ¿Y no hay sindicatos que vean estas cosas?"

Por una vez, muchos padres y docentes estarán de acuerdo en un aspecto de la jornada escolar: los padres no deberían decidir el horario laboral de los docentes.

No es la primera vez que
unos docentes se quejan por el hecho de que sean los padres quienes deciden su horario laboral:

"... No entendemos porqué, sobre nuestra jornada laboral, deben tomar la decisión los padres. No conocemos ningún colectivo laboral cuya jornada de trabajo sea elegida por "los usuarios". Creemos que el organismo competente, debe unificar criterios y consensuar un modelo de jornada escolar para todos los centros de la región, sin discriminación de zonas o colegios, evitando así los agravios comparativos y el malestar entre los miembros de la Comunidad Educativa..."


Cuando un centro propone implantar la jornada continua, en realidad no sólo se trata de decidir el horario escolar de los alumnos, sino también el horario laboral del profesorado. Pero, ¿es compatible el horario que desean conseguir los docentes con las necesidades de los alumnos? De momento, no existe ningún estudio científico riguroso que concluye que la jornada continua es mejor para la educación de los menores.

Publicado por Enrique.

viernes, 15 de mayo de 2009

¿Por qué se enfrentan padres y docentes por el tema de la jornada continua?

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Cada año en muchos colegios se crean tensiones y enfrentamientos entre padres contrarios a la jornada continua y profesores, una situación algo incoherente si consideramos que ambos tienen un mismo objetivo: conseguir la mejor educación posible para los alumnos. Entonces, ¿qué ocurre?

Todos los proyectos de jornada continua suelen tener los mismos argumentos para justificar el cambio de horario escolar. Mientras los docentes sostienen que la jornada continua es mejor para la educación de los niños sin aportar datos rigurosos y contrastables, las familias discrepan basándose en estudios científicos e informes realizados por expertos.

Los enfrentamientos se suelen producir cuando ciertos docentes se quedan sin argumentos para demostrar que están en lo cierto y no consiguen convencer a los padres de las bondades de la jornada continua.

He aquí unos ejemplos:

1. El profesorado asegura que la jornada continua aumenta el rendimiento de los alumnos pero no presenta ningún estudio científico que corrobore sus afirmaciones.
Muchos padres saben que el rendimiento de los alumnos no aumenta con la jornada continua porque han leído estudios e informes elaborados por especialistas como M. Fernández Enguita, J.A. Caride, R. Feito...

2. Los docentes sostienen que la jornada continua responde a una demanda social, que permite a los padres conciliar su vida familiar y laboral, y pasar más tiempo con sus hijos.
Pero muchas familias discrepan porque su horario laboral no les permite recoger a sus hijos a las dos o las tres y pasar la tarde con ellos. Sólo pueden conciliar la vida familiar y laboral los padres que trabajan media jornada o tienen un horario laboral continuo.
Como consecuencia, la jornada escolar continua crea un problema a muchas familias, porque si los padres están trabajando, ¿quién cuida de sus hijos por la tarde? Participar a actividades extraescolares en el colegio, acudir a una academia privada o contratar a una persona para cuidar de sus hijos, implica un gasto económico que las familias no tienen con la jornada partida y que no todas pueden asumir.

Muchos docentes responden entonces que la escuela no es un "aparcamiento de niños", contradiciéndose a sí mismo cuando afirman que la jornada continua responde a una demanda social y permite conciliar la vida familiar y laboral.

3. Los enfrentamientos se producen también cuando los padres no están de acuerdo con el proceso de información y de votación organizado por el centro: información unilateral donde sólo se habla de las supuestas ventajas de la jornada continua, negación del dialogo a los padres, papeletas de voto en las que los votantes tienen que indicar el nombre de sus hijos o recuento de votos sin la presencias de observadores.

Estas son las razones principales por las cuales se produjeron enfrentamientos en nuestro centro. Pero quisiera precisar, que no todos los docentes estaban favorables a la jornada continua.

Mail enviado por un miembro de la junta directiva de una APA en un colegio público.

miércoles, 28 de enero de 2009

Guía sobre el procedimiento de modificación de la jornada escolar

El procedimiento que deben seguir los centros para cambiar el horario escolar debe ser ante todo democrático. Para ayudaros a entender las diferentes fases de este proceso hemos elaborado la siguiente guía:

  1. Inicio del procedimiento: El Consejo Escolar debe aprobar la propuesta de iniciar el proceso de cambio de horario escolar.
  2. Elaboración del correspondiente proyecto de modificación de la jornada con la justificación del cambio de horario y las mejoras pedagógicas.
  3. Este proyecto deberá ser aprobado por el Consejo Escolar en los plazos especificados en las normativas de cada comunidad autónoma.
  4. Convocación de una asamblea general informativa, para dar a conocer el proyecto a las familias e iniciar un debate.
  5. La fase más importante es la consulta a las familias para dar su conformidad. El voto será directo, secreto y no se puede delegar. Terminada la votación, la Mesa de votación realizará el escrutinio, que debería ser público.
  6. Si no se logra la mayoría especificada en la normativa de la comunidad, el proceso se interrumpe.
  7. Si se alcanzan los votos necesarios para la aprobación del cambio, el Consejo Escolar deberá someter a aprobación el proyecto en una sesión extraordinaria por mayoría absoluta.
  8. El director del colegio solicita el cambio de horario escolar y transmite toda la documentación requerida a la Dirección Territorial de Educación.
  9. El director de la Dirección Territorial, previo análisis de la propuesta, resolverá autorizando o denegando la modificación de la jornada escolar.

Para ampliar esta información y conocer los plazos máximos de presentación de las solicitudes a las Direcciones Territoriales, os recomendamos consultar la normativa vigente en cada una de vuestras comunidades.

También encontraréis información interesante sobre el proceso en los siguientes informes: