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martes, 3 de noviembre de 2009

Hablar con claridad

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Hace dos años, la escuela de nuestros hijos propuso implantar la jornada matinal. La ausencia de debate y el hecho de que los padres tuvieron que escribir el nombre de sus hijos en la hoja con su voto, provocaron diversas discusiones entre familias y el profesorado. Algunos docentes perdieron las formas, lo que desconcertó a muchos padres y les hizo cuestionar la confianza que tenían depositada en ellos. En aquel entonces, tanto disgusto y enfado por el horario de los niños era incomprensible para mí.

Al año siguiente matriculamos a nuestros hijos en otro colegio público, mientras otros padres optaron por una escuela privada. Pero recientemente, el APA del nuevo centro nos informó que se iniciaba el proceso para modificar el horario escolar.

Con el tiempo, he llegado a la conclusión de que los enfrentamientos en torno a la jornada escolar se producen porque no se habla con claridad: la Administración delega en las familias la responsabilidad de decidir el horario escolar de los alumnos, sin precisar que su decisión afectará también al horario laboral del profesorado. Y mientras las familias creen estar hablando de un tema educativo, el profesorado está negociando su horario de trabajo, porque éste está condicionado al horario lectivo y la aprobación de la jornada continua implica una mejora de su jornada laboral. El disgusto de algunos docentes empieza cuando los padres cuestionan sus argumentos y no les convencen las supuestas ventajas de la jornada matinal. Porque cuando una madre o un padre vota en contra de este horario, está denegando la jornada laboral continua al maestro de su hijo.

Otro problema es que muchos docentes suelen negarlo o incluso ofenderse cuando un padre menciona que la aprobación de la jornada matinal afectaría o mejoraría su horario laboral. Y sin embargo, algunos docentes no están de acuerdo con que sean las familias quienes decidan su jornada de trabajo:

“… queremos lanzar una protesta para que llegue a los oídos de los que han hecho posible que esta situación escolar que estamos viviendo en nuestro colegio no favorezca el desarrollo de un buen ambiente educativo, como nos gusta a los maestr@s que nos dedicamos a esta labor con profesionalidad, ilusión e interés por las cosas bien hechas…”

“No entendemos porqué, sobre nuestra jornada laboral, deben tomar la decisión los padres. No conocemos ningún colectivo laboral cuya jornada de trabajo sea elegida por "los usuarios". Creemos que el organismo competente, debe unificar criterios y consensuar un modelo de jornada escolar para todos los centros de la región, sin discriminación de zonas o colegios, evitando así los agravios comparativos y el malestar entre los miembros de la Comunidad Educativa”.

La jornada escolar de los alumnos y la jornada laboral de los docentes son dos temas distintos, y es probable que los intereses de los unos no coincidan con los intereses de los otros. Estos temas son competencia de la Administración y creo que es un error delegar esta responsabilidad en las familias porque provoca el malestar en la Comunidad Educativa: la jornada escolar debería ser objeto de una regulación general y la jornada laboral de los docentes, negociada con sus sindicatos. De lo contrario, es inevitable que los enfrentamientos sigan produciéndose y nunca tendremos la garantía de que el horario elegido sea el más adecuado para las necesidades educativas de los alumnos.
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Y mientras las familias sean las responsables de tomar unas decisiones tan importantes, creo que tienen el derecho de saber que su decisión respecto al horario escolar de sus hijos afectará también al horario laboral del profesorado. Porque no hablar con claridad genera suspicacia, y desafortunadamente, daña las relaciones familia-escuela y la credibilidad de un colectivo muy importante para nuestra sociedad.

Mail enviado por S. N.

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viernes, 18 de septiembre de 2009

No quiero decidir el horario laboral de los maestros de mi hijo

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El curso pasado, el colegio de mi hijo propuso implantar la jornada continua. Fue una situación muy complicada y una experiencia extremadamente desagradable.

¿Qué haces cuando los docentes insisten una y otra vez en que la jornada continua es mejor para la educación de los niños, pero no te convencen?

Si dices que no estás del todo de acuerdo parece que les ofendes porque cuestionas su opinión profesional y se disgustan. Y para no discutirte con ellos prefieres no insistir, pero entonces es como si no hubiera libertad de expresión. Tienes la desagradable sensación de que si no estás de acuerdo con la jornada continua, te conviertes en un “enemigo”. Y no es cierto: me parece lógico que los docentes quieran mejorar su horario laboral, pero también me gustaría tener la oportunidad de debatir el tema de la jornada escolar, porque concierne la educación y el futuro de mi hijo.

La jornada continua no se aprobó pero el daño está hecho: el equipo directivo y varios docentes han perdido toda credibilidad, y los padres la confianza en ellos y en nuestro sistema educativo. Este año los docentes vuelven a presentar la propuesta y supongo que continuarán presentándola hasta que finalmente consigan implantar la jornada continua.

No quiero decidir el horario laboral de los maestros de mi hijo y no quiero enfrentarme a ellos. Nunca nos pondremos de acuerdo porque el horario que los docentes quieren conseguir no me parece adecuado para la educación de mi hijo.

Lamentablemente, el proceso actual deteriora la convivencia escolar y contribuye al desprestigio de la profesión docente.

Mail enviado por F. G.
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jueves, 17 de septiembre de 2009

La autoridad del profesor

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Estos días está de actualidad la intención de otorgar a los maestros y profesores rango de autoridad pública para reforzar el respeto a los docentes, así que por el principio de veracidad, su palabra tendrá más valor en caso de conflicto.

Y yo me pregunto, ¿qué ocurrirá con el tema de la jornada continua?

Año tras año, en muchos centros escolares se producen situaciones lamentables durante el proceso de modificación de la jornada escolar: madres y padres que consideran que se les ha impedido expresar su opinión durante las reuniones informativas, que se sienten presionados para votar a favor de la jornada continua, que se quejan porque el voto no es secreto…

La jornada continua permite a los docentes mejorar su horario laboral, por lo que tienen un interés personal en conseguir que las familias aprueben su implantación. De acuerdo con la legislación, el profesorado organiza el proceso de modificación de la jornada escolar, desde la reunión informativa hasta las votaciones y el recuento de los votos. Este proceso provoca cada año numerosos enfrentamientos en las comunidades educativas, sobre todo cuando los padres detectan alguna anomalía.

Si en la actualidad, en algunos centros escolares parece que haya estallado una guerra por el tema de la jornada continua, ¿qué ocurrirá cuando los docentes tengan además el rango de autoridad pública?
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Mail enviado por Martina.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Jornada continua: los alumnos tienen menos posibilidades de defender sus intereses que los docentes

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En relación con el post “El proceso de modificación de la jornada escolar” publicado el pasado 31 de agosto, me gustaría añadir una pequeña reflexión personal que hice cuando nuestra escuela propuso modificar el horario escolar.

Creo que cuando nos referimos a modificar la jornada escolar, estamos mezclando dos temas muy diferentes: uno educativo (el horario escolar de los alumnos) y otro laboral (el horario de trabajo de los docentes). Estos temas deberían ser tratados por separado porque los alumnos y los docentes tienen necesidades diferentes y es posible que el horario que más conviene a unos no sea bueno para los otros o los perjudique.

Los docentes, como cualquier trabajador de cualquier colectivo, están en su derecho de intentar mejorar sus condiciones laborales. Creo poder afirmar que la jornada continua es un horario que a todos los trabajadores les gustaría tener. Con la legislación actual, para que los docentes puedan conseguirla, tienen que convencer a las familias de que la jornada continua es mejor para la educación de sus hijos y motivarlas para que voten a favor del cambio de horario.

En estas circunstancias, no me parece adecuado que los docentes supervisen todo el proceso de modificación de la jornada escolar (reunión informativa, debate, votaciones, escrutinio, seguimiento) porque no se garantiza la imparcialidad de este proceso.

Pero creo que hay otro problema importante, y es que mientras cada madre y cada padre intenta defender los intereses de su hijo como puede (a veces con la ayuda de su APA, pero desafortunadamente no siempre es el caso), los docentes lo tienen mucho más fácil porque ellos están organizados, cuentan con el asesoramiento de sus sindicatos y los consejos de sus abogados. En este sentido, creo que los alumnos están en desventaja y no tienen las mismas posibilidades de defender sus intereses que los docentes.

Mail enviado por Patricia.

¿Por qué la jornada continua genera enfrentamientos en la comunidad educativa?

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En algunos comentarios de los posts que publicasteis la semana pasada y esta semana, los autores opinan que, en el tema de la jornada escolar, se debería tratar por separado el horario escolar de los alumnos y el horario laboral de los docentes, porque los intereses de unos y de otros no son los mismos y es posible que el proceso actual esté perjudicando a los niños.

Este planteamiento me parece muy acertado. Hace poco, en el blog Magisnet, Pablo Rovira publicó los posts “Lo que pasa cuando se quiere contentar a todos” y “El Ministerio fomenta la jornada partida“:
“… El debate sobre los tiempos escolares debería abrirse. Ya he señalado en alguna ocasión que para que sea un debate sincero y posible, hay que separar lo que es el horario laboral docente del horario lectivo. Mientras que vayan de la mano, los intereses serán contrapuestos y, por tanto, no es posible el beneficio de unos (conciliación horaria de los padres o concentración horaria de los docentes) sin perjudicar a los otros (children keys o más horas de trabajo por el mismo sueldo)...”
“… creo evidente que es necesario un debate público sobre los tiempos escolares. Pero mientras no se rompa la radical equivalencia de que docente y alumno entran y salen a la misma hora de la clase, es un debate que dejará heridos. Las administraciones tensarán la cuerda ampliando el horario laboral (pagando o no esas horas extra, según las autonomías) y los sindicatos la tensarán movilizándose por la jornada continua. Y creo que la solución sólo pasa por flexibilizar el horario laboral docente…”
Si añadimos a este problema que la normativa actual no garantiza la imparcialidad del proceso de modificación de la jornada escolar (porque los docentes organizan todo el proceso, desde la reunión informativa hasta las votaciones), con toda probabilidad, éstas son las causas de los numerosos enfrentamientos que se producen cada año en los centros educativos por el tema de la jornada escolar.

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lunes, 31 de agosto de 2009

El proceso de modificación de la jornada escolar

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Buenos días,

El curso pasado, los docentes del colegio de mis hijos propusieron implantar la jornada escolar continua. Las familias no lo aprobaron y el daño que este proceso ha causado en nuestra comunidad educativa es irreparable.

El horario laboral de los docentes está supeditado al horario escolar del centro donde trabajan. No es ningún secreto que la jornada continua es una reivindicación laboral del profesorado, porque regularmente se publican noticias donde sus sindicatos la exigen o reclaman. Sin embargo, es un dato importante que conviene tener en cuenta, porque en consecuencia, los docentes se convierten en una parte interesada en este proceso, y tanto su opinión sobre la jornada continua como la información que facilitan en los proyectos, podrían estar influenciadas por consideraciones personales y no ser objetivas e imparciales.

En vez de limitar los debates sobre la jornada escolar a las ventajas y desventajas de un horario y otro, convendría analizar si es apropiado que todo el proceso de modificación de la jornada escolar sea ejecutado exclusivamente por los docentes ya que ellos son una parte interesada, y si el proceso actual no está de alguna manera, perjudicando los intereses de los menores.
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Mail enviado por José Luis P.

sábado, 27 de junio de 2009

¿Sería eficaz la autogestión de los centros educativos?

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Hola,
En el blog de la FAPAR he leído el artículo "Un estudio promueve una reforma educativa basada en la autogestión de los colegios", en referencia a un estudio publicado en la Revista Española de Pedagogía:

“ Investigadores de la Universidad de Murcia (UM) abordan la cuestión de la cooperación entre familia y escuela proponiendo un cambio en la estructura organizativa de la escuela que permita a la familia participar activamente en la gestión de la escuela y hacerse co-responsable del proyecto educativo del centro”.

Soy representante de madres y padres de alumnos en el consejo escolar de un centro público. Salvo si la Administración modifica las normativas e introduce mecanismos de control eficaces que garanticen la democracia de esta gestión, creo que esta propuesta no será efectiva y al contrario, podría perjudicar aún más a las ya dañadas relaciones familia-escuela.

Actualmente existen los consejos escolares donde participan representantes de las familias. Teóricamente el consejo escolar es el órgano de máxima decisión del centro, pero en la práctica, en muchos de ellos su actuación se limita a aprobar el proyecto de presupuesto, alguna mejora en las instalaciones del centro… En nuestro colegio, nunca se analiza ni valora el funcionamiento general del centro, ni la evolución del rendimiento escolar, ni los resultados de las evaluaciones del centro realizadas por la administración educativa. Cualquier solicitud de información adicional se encuentra con la desaprobación y una discusión improductiva con la dirección del centro, que ni siquiera acepta facilitar a los representantes de madres y padres una copia de las actas del consejo escolar. Coincido totalmente con los autores del estudio cuando hablan de "la escasa voluntad del profesorado para implementar mecanismos que hagan posible la participación efectiva de las familias en la gestión de los centros de enseñanza".
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Otro ejemplo es el proceso de modificación de la jornada escolar que según las normativas debe ser democrático y una decisión consensuada de toda la comunidad educativa. Pero, ¿qué ocurre realmente en muchos centros? Es conocido que la jornada continua es una reivindicación laboral de los docentes y es totalmente legítima. No obstante, los docentes controlan todo el proceso de modificación de la jornada escolar, desde la información que se facilita a las familias hasta el escrutinio de las votaciones. Cada año, muchas familias se quejan de que en algunos centros los únicos que pudieron exponer su punto de vista fueron los docentes, que no existía o que se les negó el debate, que el voto no fue secreto o que los padres tuvieron que indicar el nombre de sus hijos en la papeleta. Y a pesar de todas estas anomalías, esto centros consiguieron implantar la jornada continua.

Si no existen mecanismos que aseguren que las decisiones se tomarán ante todo en el interés de los alumnos, la autonomía y la autogestión de los centros podrían perjudicar todavía más a nuestra educación.

En lo que se refiere a la participación de las familias en esta gestión se plantearía el mismo problema que con los representantes de padres:
- familias dispuestas a colaborar pero que tienen un horario laboral incompatible con los horarios de las reuniones del centro (los comercios en nuestro país suelen cerrar a las 20h30),
- madres y padres que trabajan, y que después de su jornada laboral prefieren dedicar su escaso tiempo libre a su familia,
- familias que no tienen formación académica alguna y no quieren participar porque no se sienten capacitadas para ello.
En las reuniones de nuestro centro habitualmente están presentes todos los docentes y siempre faltan algunos representantes de padres por motivos laborales o personales.

Finalmente, me gustaría añadir un comentario en relación con estas frases del artículo:
“... Los pedagogos alertan del hecho de que las familias "empiezan a considerarse clientes, consumidores de los servicios educativos, a los que demandan mayor calidad en los productos. Se limitan a exigir servicios y a elegir los centros que mejor satisfacen sus preferencias”...
"... El problema, desde el punto de vista pedagógico, tiene dos caras: en primer lugar, la desconfianza de los progenitores con respecto al trabajo profesional de quien ejerce la docencia y, como apunta Ortega, “la resistencia a colaborar en una labor de la que no se sienten co-responsables”...
Los centros educativos se niegan siempre a que se les compare a una empresa. Tienen razón, no son empresas, pero quizás deberían comenzar a plantearse trabajar como ellas porque el sistema actual esta demostrando que no funciona.
Muchas familias conocen perfectamente la realidad laboral en las empresas: saben que tienen que conseguir resultados, esforzarse día a día, realizar un trabajo eficiente, alcanzar unos objetivos de calidad y satisfacer las necesidades de sus clientes. De lo contrario, la empresa no sobreviviría y ellos perderían su puesto de trabajo. Los centros educativos no necesitan conseguir buenos resultados para sobrevivir, y los docentes no tienen que demostrar que son buenos profesionales aunque sus alumnos no consigan buenos resultados académicos y abandonen los estudios prematuramente. Tengo la impresión que muchas familias consideran que nuestro sistema educativo no es suficientemente exigente con el trabajo de los docentes y que quizás éste sea una de las razones de los malos resultados de nuestra educación.

Un cordial saludo.
Mail enviado por Martina (Madrid)

miércoles, 24 de junio de 2009

Mejorar las relaciones familia-escuela


La jornada continua es una reivindicación laboral totalmente legitima de los docentes.

Cuando un centro educativo pide a las familias votar a favor de la jornada continua, en el fondo les está pidiendo que aprueben la jornada laboral continua de los docentes. Y el problema es que si los padres no están de acuerdo, se suelen producir enfrentamientos en las comunidades educativas.

No es normal que sean los padres los responsables de determinar el horario laboral de los docentes. Es un tema que deberían negociar sus representantes sindicales con la Administración. Entonces, las relaciones familia-escuela mejorarían indudablemente.
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Mail enviado por Patricia R.

martes, 23 de junio de 2009

El estado de la educación en España

Hola,
La revista "El Notario" del Colegio Notarial de Madrid (mayo-junio 2009) publica un artículo en el cual el autor habla de la educación en España. Este es el link: "Bolonia y los estudios de derecho".
Un saludo.
Lidia
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"... El verdadero problema no descansa tanto en Bolonia, como en el lamentable estado de la educación en España; tanto la universitaria, como la primaria y la secundaria. Y sería bueno que nuestros responsables políticos tuvieran verdadera conciencia de ello, porque no hay asunto de mayor trascendencia en una sociedad que la manera en que ésta se ocupa de la educación de sus jóvenes..."

"... La legislación estatal de los últimos años y sus descoordinados desarrollos autonómicos no parecían tener otro objetivo que rebajar el nivel de exigencia en primaria y secundaria como principal instrumento para reducir nuestro elevado nivel de fracaso escolar. No ha sido precisamente un éxito. Los últimos datos publicados informan que en España hay un 31% de abandono escolar temprano, lo que representa el triple de lo de lo previsto en los objetivos de Lisboa para el año 2010 y con tendencia a aumentar. Por otra parte, el último informe Pisa coloca a los alumnos españoles en el puesto 31 en Ciencias, 32 en Matemáticas y 35 en lectura, donde empeoramos por tercera oleada consecutiva..."

"... En España, donde no es que el sistema educativo no funcione, sino que propiamente no existe, dado su fragmentación y su inoperancia, algunos consideran Bolonia una oportunidad para iniciar la reforma necesaria. Puede que en parte tengan razón, pero lo que no cabe ninguna duda es que, o se inicia un serio camino de reconstrucción íntegra sistema educativo en España o Bolonia servirá, en el mejor de los casos, para parchear algunas deficiencias y en el peor, nos tememos, para agravar aún más los males de la Universidad española..."
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Mail recibido al correo electrónico del blog.

viernes, 12 de junio de 2009

El Ministerio fomenta la jornada partida

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Nota 14/06/09: Varios comentarios de esta entrada hacen referencia a una página web de Canarias 7.
El enlace está aquí.
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Hola a todos,

Quisiéramos agradecer el comentario que un Anónimo realizó esta tarde en la entrada sobre los resultados de la prueba de sexto en Cataluña, al facilitarnos un enlace de magisnet.com : "El Ministerio fomenta la jornada partida"

"... En la Comisión General de Educación del pasado martes en Madrid, se aprobó el plan de desarrollo de la LOE que incluye la puesta en marcha de programas piloto para implantar la jornada partida en Primaria y ESO..."

"... Con esta propuesta del Ministerio y algunas medidas que están introduciendo las autonomías es evidente que se está revisando el horario lectivo con una tendencia al alza. Ya hay clases de refuerzo extraescolares, clases en julio y sábados por la mañana, ahora se habla de volver a la jornada partida, …"

"...Y también lo digo por algo muy significativo. Que en un documento cuyo fin está en reducir el abandono educativo temprano se ligue la mejora de la calidad y del éxito escolar a la jornada partida y la extensión horaria da a entender que la jornada continua no mejora la calidad y favorece el éxito escolar...."

lunes, 8 de junio de 2009

"Queja estacional sobre la jornada escolar"

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Hola,
Os adjunto el enlace del artículo "Queja estacional sobre la jornada escolar" publicado en El País la semana pasada.

Nuestra educación pública se está degradando cada vez más, y creo que sería urgente diseñar un plan de acciones para corregir la situación: identificar todas las posibles causas, entre ellas determinar si el horario laboral de los docentes es el adecuado para conseguir los propósitos de la escuela, y tomar las medidas necesarias para impedir que estas causas puedan seguir perjudicando a los estudios y el futuro de los alumnos de nuestro país.
Un saludo.

Mail enviado por José Antonio M.

domingo, 7 de junio de 2009

Intereses y objetivos prioritarios

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La jornada escolar afecta directamente a los alumnos porque regula su horario de estudio, y a los docentes porque regula su horario de trabajo con los alumnos.

Las Federaciones de Madres y Padres de Alumnos defienden los intereses de los menores y consideran la jornada partida más conveniente para los alumnos (como por ejemplo FAPAR), y los sindicatos defienden los intereses de los docentes y prefieren la jornada continua.

Esto quiere decir que el objetivo prioritario de los alumnos y de los docentes no es el mismo.

Si el objetivo prioritario de los alumnos es conseguir el éxito escolar, ¿cuál es el objetivo prioritario de los docentes?

Mail enviado por Silvia (Huesca)

¿Quién defiende los intereses de los menores?

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En apariencias, la legislación actual permite a los padres defender los intereses de sus hijos en lo que respecta la jornada escolar, porque teóricamente el proceso debe ser democrático. Pero en la práctica, los padres no pueden defenderlos. La ley actual otorga a los docentes la supervisión de todo el proceso de información y de votación para implantar la jornada continua en los colegios, y no tiene previsto ningún mecanismo de control para asegurar que el procedimiento es efectivamente democrático. Si los padres se quejan de posibles anomalías en el proceso, nadie interviene para aclarar la situación.

No sería un problema si los intereses de los docentes y de los alumnos fueran los mismos.
Pero para una mayoría de docentes, la jornada continua responde a un deseo legítimo de mejorar su horario laboral. Y para muchas familias, la jornada partida es más adecuada para la educación de sus hijos.
Mientras tanto, la Administración hace sólo hace de árbitro.

Si los padres no pueden, entonces ¿quién defiende los intereses de los menores en este debate?
Mail recibido al correo electrónico del blog.

domingo, 24 de mayo de 2009

La jornada continua también enfrenta a monitores de comedor y docentes

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Hola,
En relación con la entrada sobre la conciliación familiar y laboral (23/05/09), os adjunto un artículo que publicó el año pasado el Periódico de Aragón: "Los niños no son operarios. La legítima pretensión laboral de los docentes no puede justificarse bajo un modelo educativo ficticio".

Este es un extracto del artículo que hace referencia al conflicto entre los monitores de comedores escolares y los profesores:

"... Es legítima la pretensión de los docentes de mejorar sus condiciones sociolaborales consiguiendo una jornada intensiva y continua. Pero dicha pretensión no puede justificarse bajo un modelo educativo ficticio basado en falsedades como que mayoritariamente todo el mundo tiene jornada continua, salvo excepciones de servicios como el comercio. Quien afirma esto yerra sustancialmente por un profundo y preocupante desconocimiento de la realidad laboral de nuestra sociedad. La mayor parte de trabajadores de servicios y del sector privado no solo tienen en su mayoría jornadas partidas sino que además estas son prolongadas al extremo.

El modelo educativo no puede basarse en tratar al menor como a un operario de fábrica al que someter a una jornada educativa intensiva en horario de mañana so pretexto de conseguir la jornada laboral continua; porque dedicarse a la docencia, como en cualquier otro oficio, es una elección, y ésta debe serlo con todas sus consecuencias..." (PEPE Jimeno Ostáriz. Secretario general de la Federación de Servicios de UGT-Aragón)

Este artículo también se publicó en el Blog FAPAR (Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos y Alumnas de Aragón)

Un cordial saludo.

Mail enviado por S. Bernal

jueves, 21 de mayo de 2009

¿Por qué se enfrentan padres y docentes por el tema de la jornada continua? (2)

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Hola,
Escribo en relación con la entrada ¿Por qué se enfrentan padres y docentes por el tema de la jornada continua? publicada el 15/05/09.
Os adjunto un extracto del estudio "La jornada escolar en la escuela pública" elaborado por la CEAPA:

Baleares:
... En esta comunidad autónoma hay colegios con jornada continua o comprimida desde hace 20 años, pero a partir de 1992 comenzaron a generalizarse los cambios, tímidamente al principio con jornadas mixtas que dejaban sin clases los viernes por la tarde y más agresivas después. Se ha llegado al punto de verdaderos enfrentamientos entre los padres cada año cuando en consejo escolar se aprueba iniciar el procedimiento para la jornada continua. Como anécdota, hay un centro donde esto se repite desde hace 14 años, y siguen con jornada partida.

La jornada continuada no corresponde a ningún tipo de valoración sobre la incidencia positiva o negativa que pueda tener en el desarrollo o rendimiento de los alumnos, sólo responde a las expectativas de los maestros de tener un horario más acorde con el resto de funcionarios...

y esta Nota informativa de FAPA Rioja:

... 7, Los enfrentamientos entre padres a costa de la implantación de la jornada continua en los diferentes centros han sido numerosos, cuestionándose incluso la representatividad de los vocales del Consejo Escolar. Ojalá sirva esto, por lo menos, para que algunos se den cuenta, de una vez, de la importancia de las elecciones a representantes en los Consejos Escolares.

8. Por último, es triste constatar como en los centros dónde no ha prosperado el cambio a la jornada continua, la convivencia entre APAs y profesores se ha visto muy dañada. Demuestra poca capacidad para admitir resultados adversos y puede considerarse como una medida añadida de presión para próximas convocatorias (algunos comportamientos parecidos ya han ocurrido en los Institutos en situaciones similares) (... )

Un saludo.
José Antonio M. (Logroño)

miércoles, 20 de mayo de 2009

Regular la jornada continua (3)

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El pasado mes de febrero, el Diario de Córdoba publicó el artículo "La jornada continua o partida reabre el debate en la comunidad educativa".

Un lector respondió con el siguiente comentario:

"Esto es increíble. La jornada laboral de los profesores la deciden los padres en un referéndum. Vamos, de risa, yo quiero votar la jornada de mi médico del ambulatorio, de los funcionarios del Ayuntamiento, del empleado de Cajasur y del dependiente de la panadería de la esquina. Esto es la enseñanza, si no mandan los profesores en sus cosas ¿cómo van a ser respetados? Luego vienen los problemas de disciplina con alumnos o los puñetazos de los padres, pero si la Junta es la primera que lanza estas leyes no me extraña que la sociedad los tengan considerados como los tiene. ¿Y no hay sindicatos que vean estas cosas?"

Por una vez, muchos padres y docentes estarán de acuerdo en un aspecto de la jornada escolar: los padres no deberían decidir el horario laboral de los docentes.

No es la primera vez que
unos docentes se quejan por el hecho de que sean los padres quienes deciden su horario laboral:

"... No entendemos porqué, sobre nuestra jornada laboral, deben tomar la decisión los padres. No conocemos ningún colectivo laboral cuya jornada de trabajo sea elegida por "los usuarios". Creemos que el organismo competente, debe unificar criterios y consensuar un modelo de jornada escolar para todos los centros de la región, sin discriminación de zonas o colegios, evitando así los agravios comparativos y el malestar entre los miembros de la Comunidad Educativa..."


Cuando un centro propone implantar la jornada continua, en realidad no sólo se trata de decidir el horario escolar de los alumnos, sino también el horario laboral del profesorado. Pero, ¿es compatible el horario que desean conseguir los docentes con las necesidades de los alumnos? De momento, no existe ningún estudio científico riguroso que concluye que la jornada continua es mejor para la educación de los menores.

Publicado por Enrique.

sábado, 16 de mayo de 2009

"Hay mucho que aprender, para no repetirlo, del ejemplo español..."

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La Revista Iberoamericana de Educación nº49 publica un documento de Mariano Fernández Enguita, Catedrático de Sociología en el Departamento de Sociología y Comunicación de la Universidad de Salamanca: "Más por más. Para un juego cooperativo entre la sociedad y el profesorado"

Este reputado experto hace referencia a la situación actual de la Educación en España, y explica los motivos y las consecuencias de la implantación de la jornada continua en nuestro país, titulando el apartado 4 : "La experiencia española… a evitar."
Se trata de un interesante artículo que ayudará a muchas familias a entender lo que realmente representa el tema del horario continuo en los centros educativos de nuestro país.

Estos son unos extractos del artículo:

La experiencia española... a evitar (p. 66)
La experiencia española es inequívoca. En los cuatro últimos decenios el profesorado ha conseguido notables mejoras en ambos aspectos, trabajo y salario, pero sin que ello se haya traducido per se en una mejora ni de la calidad de la educación (esta mejora ha tenido lugar en muchos aspectos por otros motivos, aunque también hay cosas que han ido a peor) ni, casi con seguridad, de la contribución del profesorado a la misma...

Democracia y sociedad débiles, profesión fuerte (p.68)
... Cuando se analiza el caso español puede encontrarse otra constante reveladora: el profesorado es incomparablemente más fuerte y más combativo, y ha impuesto en mayor medida sus intereses y objetivos, cuanto más al sur nos movemos. Pero la industria, la sociedad civil, la cultura y las tradiciones democráticas no se distribuyen así, sino al contrario, más abundantes y sólidas cuanto más al norte. Lo que hace fuerte al profesorado es precisamente la debilidad de la sociedad y de la democracia...

Llamar a las cosas por su nombre, sin eufemismos (p. 71)
... El agujero negro del debate público sobre la educación, capaz de absorber y hacer desaparecer cualquier idea que se le aproxime, es hoy la dificultad de llamar a las cosas por su nombre. No habrá un debate sano y productivo mientras el profesorado, sus organizaciones y sus «intelectuales orgánicos» den por sentado que sus reivindicaciones son invariablemente justas y que, por tanto, no precisan de justificación alguna, como cuando se admite de entrada la bondad de cualquier aumento salarial o cualquier reducción horaria; mientras existan tabús que no pueden ser discutidos sin provocar una reacción corporativa del género «gato panza arriba», como las desmesuradas vacaciones del gremio, las limitaciones de su formación, las enormes diferencias de capacidad, dedicación y rendimiento entre sus miembros, etc. Mientras se hagan pasar intereses de los profesores por intereses del público, como en el viciado debate español sobre la reducción y concentración de la jornada escolar; mientras se parta del supuesto de que todo el mundo lo hace mal –alumnos, familias, políticos, medios de comunicación, sociedad– menos los sufridos profesionales del gremio, que hacen todo lo que pueden y más en las peores condiciones imaginables... --

viernes, 8 de mayo de 2009

Regular la jornada escolar

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El curso pasado, en el colegio de mis hijos la dirección nos planteó la modificación de la jornada escolar para implantar la jornada continua. La modificación no se aprobó pero debido a los desagradables enfrentamientos que surgieron entre el profesorado y los padres contrarios a la propuesta, decidimos matricular a nuestros hijos en otro colegio público. Este año, el nuevo colegio nos ha dejado entender que el curso próximo se iniciará el proceso para modificar la jornada escolar.

¿Por qué cada año las familias de este país tienen que pelearse por la jornada escolar?

Si la escuela es un servicio público, sería más lógico que la administración realizara un estudio para determinar cuál es el mejor horario para los alumnos y regulara la jornada escolar por ley.
Quizás entonces se terminarían los enfrentamientos, porque toda la comunidad educativa tendría el mismo objetivo: conseguir la mejor educación posible para los alumnos.

Mail enviado por J. P.
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martes, 5 de mayo de 2009

La fiabilidad de las encuestas sobre la satisfacción con la jornada continua

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A principios de curso, nuestro colegio implantó la jornada continua experimental. Para conocer la opinión y el nivel de satisfacción de las familias, recientemente el profesorado nos entregó una encuesta. Preferí no responder porque mi hijo tenía que devolver personalmente el cuestionario a su maestra y que por lo tanto la encuesta no era anónima. Además, personalmente la jornada continua no me parece una experiencia positiva. Hasta que un día, la maestra de mi hija me recordó que todavía no se lo había devuelto. Entonces decidí rellenar el cuestionario.

Respondí sinceramente a todas las preguntas y describí todos los inconvenientes que había constatado: más deberes por la tarde, actividades extraescolares prácticamente inexistentes, colegio cerrado muchas tardes, no se han cumplido la mayoría de los objetivos del proyecto, y sobre todo que la jornada partida me parecía más adecuada para el aprendizaje de los niños que concentrar las 5 horas de estudio por la mañana.
Al día siguiente, la maestra de mi hija me llamó por teléfono y de muy buenas maneras me pidió explicaciones sobre mis respuestas. Luego intentó justificar cada uno de los aspectos que a mí me parecían negativos.

Si la encuesta no es anónima, muchos padres no se atreven a decir realmente lo que piensan para evitar posibles enfrentamientos, es el mismo problema que las votaciones para implantar la jornada continua. Además, para que los datos de estas encuestas sean fiables, éstas deberían ser realizadas por un organismo externo e imparcial.

Si todas las encuestas sobre la jornada continua se realizan de la misma manera, no es de extrañar que algunas personas se atrevan a hablar del “alto grado de satisfacción de toda la comunidad educativa donde se haya implantado la jornada continua”.

Madre de una alumna de Primaria.
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martes, 28 de abril de 2009

El problema de las votaciones

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Según las normativas actuales, el proceso de implantación de la jornada continua debe ser ante todo democrático. Pero hay un problema: ¿quién y cómo se asegura que las votaciones son realmente democráticas?

La jornada continua es un cambio del horario escolar de los alumnos, pero también un cambio del horario laboral de los docentes: los alumnos sólo estudian por la mañana, los docentes sólo trabajan por la mañana, y ambos tienen la tarde libre.

No existe ningún estudio científico que demuestre que la jornada continua sea mejor para el rendimiento escolar y la formación de los alumnos. Sin embargo, para los docentes la jornada continua es una mejora de su condiciones de trabajo que afecta directamente a su horario laboral.

Si los docentes tienen un interés personal en que salga un determinado resultado de las votaciones, ¿es realmente democrático que el profesorado sea el responsable de controlar todo el proceso de información, de votación y el recuento de votos?

¿Por qué en muchos colegios los padres tuvieron que indicar el nombre de su hijo en la papeleta de voto antes de devolverla a su maestro y que solamente el profesorado asistió al recuento de los votos?

He aquí un extracto del estudio "La hora de la escuela. Análisis y valoración de los procesos, los efectos y las opciones de la implantación de la jornada continua", elaborado por el Catedrático de Sociología en la Universidad de Salamanca, Mariano Fernández Enguita:
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...todos los estudios realizados indican que el cambio de jornada tiene efectos neutros, ambiguos o irrelevantes para los alumnos; por otra parte, sin embargo, no cabe duda de que beneficiará profesional y personalmente a los profesores...
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Mail enviado por Alfonso. J.